A EEUU se le cayó la máscara de la mentira que negaba las causas del cambio climático

Caracas, 06 Nov. AVN.- Hoy lunes, cuando en Bonn se inicia la 23ª Cumbre sobre Cambio Climático, fenómeno que amenaza con desaparecer todo vestigio de vida sobre la tierra, cobra vigencia el informe elaborado por científicos de 13 agencias federales estadounidenses, “filtrado” y publicado por dos diarios, que puso al descubierto la mentira con que Estados Unidos negó su existencia durante más de 15 años para evadir su responsabilidad como primer contaminador del planeta.
El contenido del documento puso en evidencia -una vez más- el uso secular de la mentira por parte del imperio, no solo como arma diplomática y política para justificar sus guerras de conquista sino también para engañar al mundo como lo hizo durante tanto tiempo para ocultar el ecocidio global que desde hace más de un siglo desató envenenando aires, tierras, mares, ríos y lagos del orbe.
Un borrador del informe publicado por el New York Times y Washington Post, el 8 de agosto pasado, revela que la mayoría del aumento en la temperatura media global desde 1951 fue causada por la influencia humana sobre el clima.
En realidad, el nefasto proceso comenzó a gestarse a mediados del siglo 18 en Europa con la Revolución Industrial, seguido por Estados Unidos, cuando a mediados del siglo 19 sus grandes fábricas y su parque automotor empezaron a envenenar al mundo.
Pero fue en el siglo 20 cuando se hizo evidente el peligro que para la humanidad representaba el desbordamiento de esa monumental carga de gases de invernadero que inundaba la tierra y que había abierto un gigantesco agujero en la capa de ozono, que protege y hace posible la vida en el planeta.
Como consecuencia de esa grave situación surgió en diciembre de 1997 el Protocolo de Kioto, primero de una serie de cumbres similares organizados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para salvar al mundo de esa espada de Damocles que oscila sobre los seres humanos y demás criaturas que pueblan la tierra, evento en el que participaron 187 Estados que ratificaron el documento, a excepción de Estados Unidos, el mayor emisor de dióxido de carbono, gas metano y otros gases de efecto invernadero.
Una actitud sin sentido, ceguera propiciada por la codicia y la ambición de seguir acumulando las riquezas que generan sus industrias, lo que hizo que ayer los gobiernos de George Bush y Barack Obama no se dieron cuenta, como tampoco hoy Donald Trump, que Estados Unidos está cometiendo un suicidio, ya que no se salvará de la destrucción que causará el cambio climático, ya que está a bordo de la misma nave: la Tierra que todos habitamos.
Una nave que se hunde lenta pero inexorablemente, como lo han hecho varias islas paradisíacas del océano Pacífico, cuyas aguas se las tragaron y las demás están por correr la misma suerte a medida que el nivel del mar aumenta el deshielo de los glaciares en los polos que está invadiendo la Patagonia chilena y argentina.
Y el peligro de desaparición que igualmente corren las islas del Caribe, generado por el calentamiento de las aguas de Atlántico, donde nacen huracanes cada vez más fuertes y frecuentes, como la decena de esos ciclones que en septiembre azotaron Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Barbuda, Islas Vírgenes y otras ínsulas caribeñas, además de la ciudad estadounidense de Houston.
De los tifones que azotan a los pueblos de Asia, que todos los años causan miles de muertes, y de incendios que arrasan países de Europa, que además sufren de inundaciones que arrasan con pueblos y ciudades, dejando en todas partes caos, destrucción y muerte.
De allí que la esperanza de salvación para la humanidad residirá en la fuerza de voluntad que tengan los representantes de los 193 Estados miembros de la ONU y de los 25.000 miembros de organizaciones ambientalistas que asisten al evento que este lunes comienza en Bonn y culmina el 17 de este mes.
De continuar con la lucha iniciada hace 20 años en Kioto, de la que los gobernantes yanquis se retiraron cegados por la ambición y la codicia pensando que su país ha de salvarse, olvidando que está bordo de la misma nave, que si se hunde arrastrará con ella al imperio más poderoso de la historia que durante 20 años negó la existencia del cambio climático, que hoy le está cobrando el precio de su mentira.

06/11/2017 - 08:25 am