Estados Unidos: de sancionador a sancionado

Caracas, 16 Oct. AVN.- El resultado de los comicios que tuvieron lugar este domingo en Venezuela, además de consolidar la Revolución Bolivariana y el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Hugo Chávez, consolidó la paz reconquistada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), llamada frenar el golpe de Estado continuado de 18 años que adelanta Estados Unidos (EEUU) y sus lacayos criollos y extranjeros, demolidos por el voto popular ese histórico día.
Fueron 18 (78 %) los gobernadores revolucionarios los que triunfaron en las elecciones celebradas en los 23 estados de la Patria de Simón Bolívar, de Chávez, el eterno y supremo comandante, y de Nicolás Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario, en una histórica victoria contra el imperio más poderoso de la historia y sus vasallos.
Y es que “quien se mete o agrede a Venezuela se seca”, como ha dicho el presidente Nicolás Maduro, pasó de un decirlo a un hecho, como lo confirma ese y otros desastrosos eventos políticos, económicos y sociales que afectan a Estados Unidos a raíz de las sanciones que aplicó contra Venezuela y otros países por negarse a convertirse en sus vasallos y que, como bumerangs, se están devolviendo contra el imperio.
Rusia, China, Siria, Irán, Corea del Norte y Yemen figuran entre las naciones a las que ese país, que se autoproclama gendarme, juez y verdugo del mundo, junto a un grupo de Estados vasallos suyos, ha aplicado duras medidas económicas, políticas y financieras y, en algunos casos, ha agredido, mientras que a otros los amenaza con la guerra, como lo ha hecho el presidente Donald Trump contra Venezuela.
El Mandatario yanqui cometió un grave error de cálculo, porque vive en el pasado, en una época en la que EEUU era el imperio más poderoso de la historia, condición que ha perdido progresivamente a medida que se ha ido debilitando, desgastado económica, política y moralmente a causa de las guerras de conquista que en las últimas décadas ha desatado a lo largo y ancho del planeta.
En la mayoría de esas aventuras bélicas invirtió millones de millones de dólares financiando, entrenando y armando mercenarios y junto con sus lacayos perdió miles de soldados que murieron sin honor ni gloria, como las de Vietnam, Irak y Afganistán y las pocas que ganó con sus aliados fueron pírricas victorias que han dejado a países como Libia en caos y anarquía, inmersos en luchas más violentas y prolongadas que aquellas.
Pero peor de lo que le está pasado con Venezuela, Rusia, Corea del Norte y China, no pudo haberle pasado no sólo a Estados Unidos sino también a los Estados vasallos europeos que, sumisos y obedientes, siguiendo sus órdenes, aplicaron sanciones a las patrias de Bolívar, de Lenin, de Kim Jon-Ung, y amenazan con hacer lo mismo con la patria de Mao Tse Tung, que le han salido como “tiro por la culata”.
Las consecuencias de las sanciones aplicadas por las naciones de la Unión Europea a Rusia no pueden haber sido más devastadoras para sus sociedades que sufren los rigores de una grave crisis generalizada del comercio, agricultura y ganadería y otras áreas cuyos productos se pierden en medio de las protestas de los productores por no venderlos a otros países como lo hacían a Rusia, que ha diversificado su mercado fortaleciendo su economía.
Pero el mayor de los desastres para el imperio, cabecilla de esas absurdas medidas ilegales, ilegítimas e inmorales por ser contrarias al derecho, normas éticas y principios morales que rigen la sociedad humana, comenzó producirse primero en Venezuela y casi de inmediato se ha ido propagando, como incendio indetenible, al resto de las naciones afectadas por las sanciones imperiales.
Todo empezó cuando Trump, el mandatario yanqui al que 35 eminentes psiquiatras estadounidenses diagnosticaron que padece de “grave inestabilidad emocional”, advirtiendo que “es incapaz de seguridad como presidente”, se le ocurrió aplicar medidas económico-financieras dirigidas a asfixiar la economía de la patria de Bolívar y de Chávez, sumiendo en caos social al pueblo.
Los profesionales, al emitir su informe su salud mental, en febrero pasado, advirtieron que “es probable que sus ataques aumenten”, y su advertencia vino a darles la razón seis meses más tarde, cuando en uno de sus “delirios de grandeza” Trump dictó esas absurdas y ridículas sanciones, subestimando la capacidad de respuesta del Gobierno Bolivariano.
Maduro respondió diciendo que “violando la legalidad internacional, la Carta de las Naciones Unidas y califican un camino de agresión contra Venezuela, América Latina y el Caribe y los pueblos del Sur, pretende imponer un bloqueo para ahogar económica y financieramente a la República Bolivariana de Venezuela, además de buscar que el país entre en default o impago de la deuda externa”.
De las palabras pasó a lo hechos, cuando el 15 de septiembre -para sorpresa y asombro del imperio, que no lo esperaba- anunció que Venezuela dejaba el dólar como moneda de pago que durante un siglo había aceptado para su petróleo y se pasaba al yuan chino.
Fue un demoledor golpe para Estados Unidos, al que están por seguir otros aún peores, cuando -de acuerdo con un cable de la agencia de noticias RT- China y Rusia están por adoptar medidas más o menos similares, llamadas a debilitar seriamente la estructura económico-financiera del imperio cuyo Mandatario, en medio de su locura, cometió el grave error de agredir con ese tipo de acciones a Venezuela, llamadas a destruir la Revolución Bolivariana.
“Es muy probable -destaca la nota- fuerce a Arabia Saudita a venderle petróleo aceptando yuanes y que otros países sigan su ejemplo, lo cual asestaría un golpe al dólar”, cree Carl Weinberg, economista principal de la consultora estadounidense High Frecuency Economics.
En una entrevista con la CNBC, el experto aseguró que “China se ha convertido en actor clave del mercado petrolero desde que se impuso a EEUU como mayor importador de crudo. Por su parte, Riad tiene que prestar atención a esta realidad, teniendo en cuenta que dentro de uno a dos años la demanda china eclipsará a la de Estados Unidos”.
“Creo que va a producirse el cambio a la valorización del yuan, en cuanto Arabia Saudita decida aceptarlo y China la obligará a hacerlo, el resto del mercado petrolero se moverá junto a ellos”, pronostica Weinberg.
“Recientemente países como China y Rusia han tomado medidas para excluir al dólar del comercio petrolero bilateral. Rusia y Arabia Saudita son los suministradores más significativos de crudo a China. Pekín ya ha manifestado su intención de emitir futuros de crudo en yuanes. En julio pasado Rusia y China acordaron crear un fondo de inversión de 68 mil millones de yuanes (10 mil millones de dólares) para facilitar pagos en rublos y yuanes”.
Y es que “el tiempo del dólar como medio universal de pago -como informa en un cable la agencia de noticias Sputnik- va tocando a su fin. Muchos países del mundo tratan de independizarse de la hegemonía dictada por la divisa estadounidense”, escribe el portal ruso Vesti Finance, que agrega que en la Cumbre de los BRICS en Xiamen, China, el yuan, el oro y el petróleo se han impuesto al dólar.
Ese triunfo demuestra fehacientemente la razón que tuvo Nicolás Maduro al adoptar la medida en nombre del Gobierno de Venezuela de cambiar el dólar por el yuan y el rublo para cobrar por su petróleo, y lo más importante de todo es que Venezuela no está sola, porque la acompañan los pueblos y gobiernos progresistas y revolucionarios de la patria grande y del resto del planeta.
El que está solo es Donald Trump, quien en un momento de crisis de su locura pensó que sería muy fácil asfixiar al pueblo y a la Revolución Bolivariana con las salvajes sanciones económico-financieras que aplicó contra el gobierno venezolano y Maduro, el Presidente-Obrero, sueño imposible que se desvaneció el domingo, como se escapa el agua entre los dedos de la mano.
Pero la oposición asegura que hubo fraude, rechazando la victoria revolucionaria como sucede siempre que pierde unas elecciones, pero no cuando las gana, por lo que se teme que sus dirigentes podrían retomar el camino de violencia, destrucción y muerte que tomaron durante años, el cual se tornó más sangriento entre abril y julio pasado, en el que perecieron 127 personas, entre ellas 9 quemadas vivas, de un total de 29, por parecer o ser chavistas.
La orden de volver a conspirar después del fracaso decretado por los comicios del 30 de julio pasado, que abrieron las puertas a la ANC, le habría sido dada por su amo, EEUU, que no asimila la derrota sufrida e insiste en su demencial y compulsivo afán de destruir la Revolución Bolivariana, ya que Trump, como Barack Obama, piensa que “Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de EEUU”.
De hacerlo, volverían a repetir la misma agenda desestabilizadora iniciada hace más de 18 años, que incluyó el golpe de Estado que derrocó a Chávez, la importación de paramilitares colombianos para asesinarlo, el sabotaje petrolero, el paro automotor, el boicot marítimo y aéreo, el llamado de Henrique Capriles a sus violentos para sacarse la arrech…, La Salida -con sus 43 muertos y las trancas- y tomas y guarimbas de su más reciente aventura golpista.
Misión imposible, ya que sus ingenuos seguidores despertaron del engaño al que fueron sometidos durante tantos años y cansados de sus promesas incumplidas no están dispuestos a seguir haciendo el papel de “tontos útiles”, como lo demostraron el domingo cuando la inmensa mayoría de ellos se negó a votar por los candidatos de la MUD, que por fin entendieron lo que es por su significado en inglés: mugre, suciedad, basura, porquería.
Que no lo intenten, porque Maduro, así como les tendió la mano amiga de la paz y convivencia en armonía, les advirtió que de no responder a ese noble gesto, y en vez de ello se lanzan de nuevo a la aventura del golpismo, el Gobierno -de la mano del pueblo, como lo demostró el domingo- dispuesto está a enfrentarlos con la misma decisión de siempre, así tengan el apoyo de un imperio como el yanqui, condenado a la extinción como todos los imperios.

16/10/2017 - 12:04 pm