Fascismo desesperado pasó, de la violencia callejera, al terrorismo de la guerra aérea

Frustrados por la derrota sufrida en su demencial afán de más de 18 años por destruir la Revolución Bolivariana, los fascistas de la MUD enloquecieron y en desesperado y final intento por alcanzar ese imposible sueño, se han lanzado a la aventura de la guerra, como EEUU lo hace con sus guerras de conquista, y tan ciegos están, que no ven que como su amo, están condenados al fracaso.
Lo que hicieron este lunes al enviar a un helicóptero secuestrado de la base aérea militar de La Carlota por un grupo armado liderado por un traidor agente y piloto desertor de la Cicpc, desde el cual se ametralló y bombardeó con granadas la sede del ministerio del Interior, Justicia y Paz y del Tribunal Supremo de Justicia, acto de terrorismo y acción de guerra aérea que puso en peligro decenas vidas inocentes, entre ellas las de niños de un pre-escolar cercano.
Se trató de una incursión aérea como las lanzadas en conflictos bélicos que han tenido y tienen lugar en el planeta, aunque afortunadamente no dejó la estela de muerte y destrucción dejaron y dejan las que desataron y desatan EEUU y sus secuaces de la OTAN en Irak, Libia, Yemen, Afganistán, Somalia y otras naciones en las que han muerto y siguen muriendo millones de hombres, mujeres y niños inocentes.
Pero la intención fue la misma, asesinar a civiles inocentes: magistrados, funcionarios y a periodistas que eran agasajados con motivo de su día en las instituciones atacadas por ese grupo criminal que en su huída dejó a uno de sus miembros en una urbanización de Caracas y siguió hacia Osma en el litoral guaireño abandonando el aparato cerca la playa donde habrían abordado una embarcación con destino a una vecina isla extranjera.
A solicitud del gobierno venezolano, Interpol emitió una “Alerta Roja”, con orden de detención contra Óscar Pérez, piloto del aparato y el resto del comando criminal, que para evitar ser capturado ya se encontraría en Miami, refugio de delincuentes de cuello blanco, banqueros, empresarios y políticos golpistas venezolanos que escaparon a EEUU con millones de dólares robados, hermanados con los de la gusanera mayamera cubana.
Mientras eso sucede, gobiernos de varios países, entre ellos algunos Estados vasallos que conspiran para derrocar al gobierno bolivariano, organizaciones internacionales y ONG´s defensoras de los DDHH se unieron al gobierno venezolano en su rechazo y condena al acto terrorista y acción bélica desatada por esos asesinos contra el legítimo y constitucional gobierno de Maduro
No así los cabecillas de la oposición golpista que hacen vida en el “nido de víboras” de la MUD, que tuvieron el cinismo de calificar el acto terrorista y acción de guerra del martes como una patraña del gobierno“, una maniobra de distracción ejecutada para desviar la atención de la opinión pública.
Tan ridículo como absurdo argumento, no sorprendió nadie, pues se trata de una “salida” característica de esas alimañas carentes de principios y valores éticos y morales, pues repiten lo mismo que dijeron hace 13 años, cuando en otro de sus nefastos planes llamados a destruir la Revolución Bolivariana introdujeron al país 150 mercenarios colombianos que fueron capturados en una hacienda de El Hatillo.
Fue el gobierno el que los trajo, -dijeron- pero la confesión de varios de los detenidos confirmó que habían sido contratados para asaltar un cuartel de la Guardia Nacional y asesinar al Presidente Chávez, quien en un gesto de magnanimidad los perdonó y devolvió a su país, gesto que fue agradecido por el presidente colombiano, el narcotraficante y promotor del paramilitarismo, Álvaro Uribe Vélez.
¿Y cómo reaccionaron los medios mercenarios asalariados del Imperio? como siempre, unos ignorando la noticia, o sin darle mayor importancia en sus espacios, otros coincidiendo con la versión de los golpistas, calificándolo como una farsa, que tampoco sorprende, pues todo el mundo sabe que se les paga para atizar el fuego de la conjura, contra Venezuela, ocultando o tergiversando la verdad e imponiendo la mentira.
Fue esa una de las razones por la cuales el canciller Samuel Moncada y el Presidente del TSJ convocaron al cuerpo diplomático acreditado en el país para informar sobre el ataque perpetrado el martes por el helicóptero secuestrado y rechazar el hecho de que no haya habido un pronunciamiento de algunos países europeos y de naciones latinoamericanas miembros de la OEA sobre el acto que Moncada calificó de terrorismo y de guerra.
El ministro Moncada agradeció a los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Palestina y de cerca de una veintena de naciones africanas el haberlo condenado inmediatamente después de conocer lo ocurrido.
Y al referirse a la actitud asumida por los medios, denunció que “hay toda una campaña para ocultar lo que ocurrió en el TSJ y en el MRIJP, señalando que al piloto Óscar Pérez, autor del ataque, quien declaró ser “un guerrero de Dios” lo presentan como “·un buzo y filántropo”.
“En cualquier lugar del mundo -dijo- eso es un acto de terrorismo”, sin embargo uno de los corresponsales extranjeros que cubrió el evento, dio toda la razón a la denuncia que el canciller hizo de la campaña mediática, al señalar en la nota que escribió, que “un reportero de EFE que acompañó el recorrido (ministros y diplomáticos por la sede del TSJ) constató únicamente la existencia de 3 ventanas rotas”, como diciendo: “Aquí no pasó nada”.
Pero la inmensa mayoría los venezolanos, no son tan ingenuos como creen algunos, ya que, gracias al mensaje ilustrador de Chávez, de Maduro y de otros gobernantes progresistas y revolucionarios han adquirido una sólida conciencia política que le permite distinguir entre la verdad y la mentira y no se dejan engañar por informaciones que distorsionan la realidad venezolana.
Hoy saben distinguir entre los dignos y solidarios gobiernos amigos de la Patria Grande y diputados europeos, de los Estados vasallos que desde la OEA, el Parlamentos Europeo y algunos Congresos latinoamericanos conspiran para derrocar al legítimo Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro para alcanzar ilegítimamente el poder con que buscan conquistar y desangrar a la Patria de Bolívar.
A un país que desde hace un siglo no conoce los horrores de la guerra civil, de esa plaga social a la que acompaña la muerte con su guadaña que siega vidas inocentes, que destruye pueblos y ciudades y lo único que deja al final es el dolor y sufrimiento las madres que ven horrorizadas matarse entre sí a sus hijos, hermanos luchando contra hermanos.
A un pueblo que a pesar de que el Imperio y sus lacayos tratan de arrebatárselas, sigue disfrutando de la paz, bienestar progreso y felicidad conquistadas gracias al Socialismo de la Revolución Bolivariana que les sigue brindando trabajo, salud, vivienda digna, educación y otros derechos que el Capitalismo niega a los pueblos donde rige ese sistema donde el rico y poderoso explota al pobre.
Hicieron cuanto les vino a sus enfermas mentes corroídas por la miseria humana que las invade; desde un golpe de Estado, un sabotaje petrolero que paralizó el tránsito automotor, un boicot marítimo y aéreo, importación de mercenarios colombianos, intentos de magnicidio, violentos intentos desestabilizadores como “La Salida” y una guerra económica, política, monetaria y financiera, que pese a sus estragos no logra doblegar la resistencia popular.
Ni tampoco lo logrará la espiral de violencia, destrucción y muerte desatada en los últimos tres meses con sus mal llamadas marchas “pacíficas” queman escuelas, liceos y universidades donde queman libros, y a todo aquel a quien confunden con chavistas, porque como dijo Heine: “Donde se queman libros se termina quemando seres humanos”.
Y es que estos criminales heredaron la barbarie y el odio de las hordas fascistas que en Alemania, Argentina, Chile y Colombia incineraron millones de libros en las grandes hogueras que hicieron arder en las plazas y terminaron quemando hombres en las guerras que desataron en su compulsivo y demencial empeño por conquistar el poder y sojuzgar a sus pueblos.
Son los mismos que talan árboles que dan sombra y derriban postes de alumbrado para trancar las vías donde colocan barricadas donde a veces matan a balazos a quien ose traspasarlas, o degollando a motorizados con las “guayas que colocan sobre las barricadas asesinas con que obstruyen calles, avenidas y autopistas
Que incendian un hospital materno-infantil con recién nacidos y sus madres en su interior; casas-cunas con bebes adentro, gandolas cargadas de combustible, estaciones del Metro y Metrobuses con sus conductores adentro, taxis de humildes trabajadores, camiones que transportan alimentos, patrullas policiales, tanquetas militares, comercios que además saquean y dañan edificios públicos y privados y derriban la base aérea militar “Francisco de Miranda”.
Esos son los que los medios asalariados del Imperio llaman “Combatientes de la Libertad”, como llamaron a los mercenarios fascistas, entrenados, financiados y armados por EEUU que derrocaron a Gadafi en Libia, a Yunokóvich en Ucrania y a los que tratan de hacer lo mismo con Al-Assad en Siria, que de no ser por la oportuna y efectiva ayuda militar de Rusia ya lo habrían derrocado.
A esa raza de vasallos imperiales pertenecen lo que hoy buscan por mandato de su amo, destruir la Revolución Bolivariana, los que después de más de 18 años intentándolo con un golpe de Estado continuado que ha fracasado, pensaron que esta vez lo lograrían iniciándolo con una incursión aérea que más que un acto de terrorismo fue un cobarde y vil acto de guerra que ha fracasado.
Y no solo fracasó, sino que se devolvió como bumerang contra ellos y su amo, porque robusteció la voluntad de lucha del pueblo venezolano y la decisión del Estado y sus instituciones políticas, jurídicas y militares de cerrar filas como soldados, rodilla en tierra, para defender la dignidad, integridad y soberanía de la Patria libre que les legaron Bolívar y Chávez y que Maduro ha preservado.
Porque desnudó una vez más, poniendo al descubierto las siniestras intenciones de EEUU y sus vasallos: gobernantes y ex presidentes, organizaciones, parlamentarios y demás Cachorros imperiales extranjeros y criollos aferrados al imposible sueño de destruir la Revolución Bolivariana, el inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez.
Y porque ha emergido indemne, más fuerte y unido que nunca, tras superar ese cobarde ataque aéreo, que además acto de terrorismo fue acción de guerra como las que lanza el Imperio contra aquellos pueblos y gobiernos negados a convertirse en sus lacayos, como se han negado y siempre se negarán a serlo, el pueblo, el Presidente Maduro y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

30/06/2017 - 09:08 am