Plebiscito fraudulento, elecciones transparentes, Constituyente justiciera y terrorismo paramilitar

Este domingo, mientras el pueblo festejaba el triunfo de la Constituyente con su verdad sobre la mentira, su justicia sobre la impunidad y su amor sobre el odio desatado por EEUU y sus lacayos en demencial afán por destruir la Revolución Bolivariana, estos fracasados golpistas de oficio, volvieron a intentarlo con un grupo de paramilitares terroristas disfrazados de militares, y como siempre fueron derrotados.
Lo intentaron a 3 semanas de la última embestida fascista que en un insulto a la inteligencia trató engañar al mundo presentando como legítimo el fraudulento plebiscito celebrado de la MUD, y como fraude, las transparentes elecciones del gobierno bolivariano en las que el pueblo revolucionario votó masivamente para aprobar la Asamblea Nacional Constituyente que ha iniciado sus sesiones.
En cuestión de horas fueron reducidos por la FANB que una vez demostró su incondicional lealtad al inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez con su indomable resistencia al chantaje con que pretenden comprar su conciencia los apátridas traidores que vendieron la suya al Imperio, los que organizaron esa última aventura desestabilizadora como fue el plebiscito del 16-07.
Solo el amplio prontuario delictivo que exhibe ese “movimiento político y social de carácter totalitario” liderado por Washington pudo llevar a sus secuaces criollos a organizar una farsa como esa, tan burda y descarada que se cayó por el peso de sus falacias que no resistió el análisis de la lógica y la verdad, ya que se sustentó en la mentira, arma favorita del Imperio cuando se trata confundir la realidad con la ficción
Vieja y vil costumbre esa del Imperio que utiliza la mentira del fraude, no solo para que sus vasallos ganen elecciones, sino también para atribuir delitos inexistentes a un país al que busca agredir con sanciones que siempre preceden a sus guerras, como lo hizo con España, Vietnam del Norte, Iraq, Libia y otras naciones, como parece tratar de hacerlo hoy con Corea del Norte, Rusia, Irán y Venezuela.
Bastaría con someter ambos procesos un sencillo examen que incluiría preguntas tan simples como: ¿qué metodología se usó para garantizar su transparencia: un avanzado y comprobado sistema de informática apoyado una vasta red de monitoreo, conteo, verificación y comprobación final de datos o un obsoleto y un nada confiable método exento de todo tipo de control expuesto a todo tipo de fraude?.
¿Qué ente especializado estuvo a cargo de los mismos, qué espacio físico abarcaron, cuanto tiempo duraron, tomando en cuenta el volumen de votantes que habrían acudido a sufragar, cuanto tiempo se tomó en procesarlos, el resguardo de los datos para su eventual verificación en caso de que se exija un recuento de la cantidad de votos que uno o ambos procesos registraron.
Una vez analizadas exhaustivamente todas y cada una de esas preguntas, se comprobó que el plebiscito de la MUD no cumplió con ninguno de los requisitos exigidos para garantizar su transparencia, llegando sus organizadores a quemar los “cuadernos electorales”, con la ridícula excusa de evitar que “el régimen los incautara para identificar a los votantes”.
Por otra se ha llegado a la conclusión de que la MUD aplicó un asombroso descubrimiento merecedor del Premio Nobel de Física, ya que sus técnicos lograron superar la velocidad de la luz al contar, auditar y enviar en cuestión de minutos los más de SIETE MILLONES 200 MIL VOTOS (7.200.000) que según sus organizadores alcanzaron.
Otra hazaña lograda por esos “científicos cuánticos” fue que, entre la apertura de los centros de votación, que por cierto, abrieron avanzada la mañana y cerraron por falta de votantes a tempranas horas de la tarde, fue lo que hasta ahora parecía algo imposible: el teletraslado de humanos, como lo hicieron al hacer que una persona que se hallaba en Australia, a los pocos segundos votara en Kuwait.
En cambio, el CNE que abrió su proceso de votación a las 7:00 a.m. y lo cerró en la medianoche, fue mucho más lento y el espacio se limitó al territorio nacional, no como el de la MUD que abarcó a todo el mundo, incluyendo remotos países africanos que carecen de los rápidos y confiable sistemas electrónicos que posee el Consejo Nacional Electoral.
¡Maravilla de la ciencia del futuro hecha realidad en el presente por la oposición golpista!
Era la última fase de la guerra de Cuarta generación lanzada por un imperio desesperado y sus lacayos, que veían aproximarse el fracaso de esa aventura golpista con sus modalidades política, económica, psicológica, diplomática, financiera, comercial y monetaria, que incluyo la escasez de alimentos, medicinas, divisas, negación de créditos y otras maniobras con que trató de aislar a Venezuela del resto del mundo
No contaron con la inteligencia de Maduro; de la resistencia del pueblo a la calamidades, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana al chantaje y de la lealtad instituciones del Estado al inédito y pacífico proyecto político e ideológico de Chávez, que enfrentaron con decisión y valentía el último capítulo del asedio más brutal que haya conocido la historia, solo comparable al sufrido por la Cuba Revolucionaria.
Derrotaron todas sus arremetidas, desde un sabotaje petrolero; el Golpe de Estado del 13-A contra Chávez; el llamado de Henrique Capriles a sus violentos en 2013 a “descargar toda su arrechera” que dejó 11 muertos, 2 niños y una joven mujer entre ellos, el incendio de una sede del PSUV y el ataque a un CDI donde destruyeron equipos médicos.
En 2014, La Salida” liderada la “Malinche” María Corina Machado, Leopoldo López y Antonio Ledezma, estos 2 últimos encarcelados y beneficiados por el CSJ, que les otorgó casa por cárcel, gesto humanitario que violaron, volviendo a las andanzas conspirativas que les estaban prohibidas, por lo que se les revocó la medida, y de nuevo fueron encarcelados.
Sus últimos zarpazos de bestia en agonía que durante los últimos 4 meses lanzaron con “trancazos” y marchas asesinas en las que quemaron vivos a 28 seres humanos, fueron 120 días de terrorismo con asaltos a instalaciones militares que dejaron igual número muertos y más de 1.200 heridos, muchos de ellos discapacitados de por vida.
Con esas trancas cerraron vías, colocando barricadas con escombros, árboles talados, “guayas” asesinas, ataúdes sacados de cementerios, con cadáveres en su interior en inhumano y macabro irrespeto a la dignidad de esos muertos y al dolor de sus familiares, impidiendo el paso de vehículos, y de personas que iban a su trabajo o a comprar alimentos o medicinas.
Al frente de las marchas que los medios mercenarios llamaron “pacíficas” iban delincuentes y drogadictos contratados a los que la dirigencia golpista pagaba con drogas y dinero; jóvenes ingenuos utilizados como “carne de cañón” y niños usados como “escudos humanos” y en la retaguardia, las damas e los “niños de papá, bien protegidos, mostrando “físico”.
Pero el 30-07, día históríco para Venezuela y para el mundo, se acabó el macabro juego en el que los conspiradores fascistas apostaron a la muerte de la Revolución Bolivariana y perdieron la partida cuando victorioso, el pueblo venezolano le mostró a los tahúres del golpismo los 4 Ases de vida, paz, amor y justicia de la Constituyente.
Fue una avalancha de hombres, mujeres, jóvenes, adultos de la tercera edad, sanos y fuertes, en sillas de rueda y muletas la que bajó de los cerros, pasó por calles de barrios, burló barricadas y amenazas de muerte en los urbanismos de la oligarquía, hasta llegar a los centros de contingencia, atravesó ríos y montañas, para depositar 8 millones 089 mil 320 votos en unas elecciones transparentes y numerosa como nunca vista.
El imperio yanqui había perdido la batalla final y decisiva de una larga guerra en la invirtieron miles de millones de dólares pagando a esa horda de Judas extranjeros, los gobernantes de Estados vasallos europeos que desde la Presidencia y el Parlamento de la UE, le acompañaron como dóciles siervos en su fracasada aventura intervencionista y desestabilizadora.
La misma frustración y derrota sufrieron los mandatarios latinoamericanos; la minoría de sus 13 embajadores en la OEA; “Almugre”, secretario general de ese ministerio de colonias de EEUU y los decrépitos ex mandatarios, itinerantes profetas del desastre que por un puñado de dólares que les arrojaba su amo, anunciaban en congresos fascistas por todo el mundo la inminente muerte de la Revolución Bolivariana.
Pero son los dirigentes de la MUD, los traidores y apátridas golpistas criollos, los ineptos que padecen de esa enfermedad mental, la Esquizofrenia paranoide entre cuyos síntomas figuran “la pérdida de contacto con la realidad e ideas delirantes”, a los que con más dureza golpeó el resultado de los comicios del 30 de julio, al caer en un silencio sepulcral que evidencia lo que son:
Insepultos cadáveres que se suicidaron políticamente con la soga de sus propios errores, cegados por la ambición y la codicia que le impidieron ver la realidad de un pueblo que desnudó su última mentira que aprobada por el pueblo el 30-07 hoy marcha de la mano de la Constituyente convocada por Maduro hacia la conquista y consolidación de la paz la justicia y la felicidad que le negaban el Imperio y sus vasallos.
Como lo hizo el sábado, cuando “la justicia -como dijo Horacio hace más de 2.000 años- aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”, inició a través de la Comisión de la Verdad, Justicia y Reparación de las Víctimas, la misión de acabar con la impunidad en Venezuela y como lo hizo la FANB este domingo al aplastar la acción de los paramilitares terroristas.
Para ellos se acabó la “!Clemencia criminal!”, como llamó El Libertador al perdón concedido a los que atentaban contra la salud del Estado, vicio moral que se prolongó en el tiempo en la Patria de Bolívar por más de 2 siglos.
Y es hoy cuando desde la Constituyente, espacio de amor y esperanzas construido por el pueblo, comienzan a sanarse las heridas que dejaron el odio y la intolerancia y aplicar Justicia a los Judas y Malinches que atentaron contra la dignidad del pueblo y la vida de la Revolución Bolivariana que han triunfado sobre su codicia y ambición con las que en vano ellos soñaron vencerlos.
Un pueblo que votó de la mano de Maduro, el primero en hacerlo el 30-J guiado por su padre político, guía y maestro que le dejó como herencia su legado libertario, el que el 1º de julio de 2012, en Maracay y 12 días después, en Barcelona, 8 meses antes de partir a la inmortalidad y la gloria dijo:
“Ya yo no soy Chávez, Soy un Pueblo”
Y es que la llama de su amor por Venezuela, arde y arderá siempre en el corazón de todas las venezolanas y los venezolanos revolucionarios, como ardió en el de los 8.089.320 que votaron el 30 de julio y también en los que no pudieron hacerlo porque se lo impidieron los apátridas y traidores con sus amenaza de muerte y barricadas, olvidando que, como dijo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

07/08/2017 - 10:11 am