La prioridad de Almagro ya no es expulsar a Venezuela de la OEA, sino evitar su remoción del cargo

Con la nueva reunión de hoy solicitada al Consejo Permanente de la OEA en nuevo intento de someter al gobierno venezolano a un linchamiento político, acción desestabilizadora en la que junto con sus secuaces ha fracasado varias veces, lo que realmente busca Almagro no es aplicar la Carta Democrática contra Venezuela, sino evitar su remoción del cargo del que ha hecho uso y abuso durante 2 años.
Porque de la mentira, su arma favorita, utilizado en su demencial afán por destruir la Revolución Bolivariana, dijo Abraham Lincoln:
“Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos.”
Y fueron las constantes y repetitivas falacias del Secretario General de la OEA contra Venezuela, lo que hizo que Delcy Rodríguez, la canciller venezolana, recordara lo afirmado por el Presidente Nicolás Maduro, quien advirtió a su entonces homólogo uruguayo, José “Pepe” Mujica sobre “las desviaciones políticas de su canciller Luís Almagro entre 2010 y 2015”.
“Mujica le dio garantías a Maduro, de que jamás este funcionario actuaría en contra de nuestro país en caso de asumir la sacretaría de la OEA.”
“Fue una Crónica de una traición anunciada. El señor Almagro asumió funciones en la OEA el 20 de mayo de 2015, apenas 15 días más tarde inicio su ataque contra Venezuela. Había llegado con un mandato muy claro a esta organización (de su amo, EEUU)
El Primero: acabar con la Revolución Bolivariana; el segundo: sustituir el gobierno del Presidente Maduro y dar soporte internacional a las acciones violentas de la ultraderecha, socavando la soberanía y el Estado de Derecho.”
Pero el Presidente venezolano se cansó de las tantas mentiras con que Almagro acompañó a sus acciones desestabililzadoras y ha dicho “basta”
y por recomendación del Consejo Supremo de Justicia, habría girado instrucciones a la Canciller Delcy Rodríguez y esta a su vez a la delegación del país ante la OEA, para solicitar la inmediata remoción de Almagro del cargo en base al Art. 116 de la Carta fundamental del foro que señala que:
“La Asamblea General, con el voto de dos tercios de los Estados miembros, puede remover al Secretario General o al Secretario General Adjunto, o a ambos, cuando así lo exija el buen funcionamiento de la organización.”
Y Venezuela cuenta con el apoyo de las dos terceras partes de los miembros de la OEA, que la han respaldado en su lucha contra los intentos injerencistas del Imperio y sus lacayos, liderados por Almagro cada vez que han pretendido aplicar la Carta Democrática Interamericana contra el gobierno bolivariano.
Esa posibilidad casi cierta le quita el sueño al traidor de Almagro, de allí su decisión de convocar a esta nueva reunión del Consejo Permanente del foro hemisférico fijada para hoy lunes, con la esperanza de derrocar a Maduro antes de que Venezuela inicie el proceso para revocarlo del cargo.
Es “una carrea contra reloj” la que en su desesperación inició el fascista funcionario en coordinación con los dirigentes de la oposición golpista criolla, refugiados en su naufragado bastión de la MUD y en el marco de un nuevo intento de golpe de Estado, viajaron a diferentes países y desde allí, los muy cobardes arengaron a sus diezmadas huestes a iniciar protestas callejeras
Fracasaron, porque, “como caciques sin guerreros”, muy pocos de sus seguidores respondieron a su desestabilizador llamado y frustrados se quedaron allá en el extranjero, lamiéndose las heridas del fracaso, mientras le espera el de Almagro, su líder en la OEA.
Y para aumentar su desilusión y acabar con sus esperanzas, en Ecuador, Lenín Marcano fue elegido anoche presidente con más del triunfando sobre el fascista Guillermo Lasso en unos comicios que Atilio Borón, el destacado historiador y politólogo argentino, calificó como la Segunda Batalla de Stalingrado librada durante la II Guerra mundial en la que el Ejército y el pueblo soviético vencieron a las hordas de Hitler.
Y es que seguros como estaban del triunfo de Lasso, esperaban regresar Venezuela para asestar lo que creían sería “el golpe de gracia” a la Revolución Bolivariana, magna creación de Hugo Chávez, que pensaban, caería como ficha de dominó, tras la caída de la Revolución Ciudadana, magna creación de Rafael Correa.
Y se quedaron con las ganas. Porque como ayer dijo Chávez el eterno y supremo comandante, y hoy lo dice Maduro su hijo político y heredero de su legado libertario: “A Venezuela se le respeta y el que no lo hace, “se seca”.

03/04/2017 - 11:51 am