Tres monarcas del deporte cubano

 

Caracas, 19 Oct. AVN.- No por haber sido realizadas sus hazañas en el siglo pasado dejan de ser proezas las que hicieran insignes atletas cubanos. Tres ejemplos bastan para conocer la savia de que la bebieron otros deportistas de actual renombre. El ajedrez, el boxeo y la esgrima, por solo 3 poner ejemplos, marcan hitos en la historia deportiva de Cuba.

El Mozart del ajedrez

Si de cubanos geniales hablamos hay que mencionar sin dudas a José Raúl Capablanca. La máquina de jugar ajedrez, como le llamaban, es a casi 130 años de su nacimiento uno de los íconos más grandes que haya existido del juego ciencia y el mejor de Hispanoamérica.

Campeón del mundo entre 1921 y 1927, obtuvo 318 victorias, 249 empates y 34 derrotas. Participó en veintinueve torneos de gran nivel, de los cuales ganó quince y en otros nueve terminó segundo. Svetozar Gligorić, Gran Maestro Internacional yugoslavo, lo elogió perfectamente: "Capablanca sabe, los demás ensayamos".

Célebre desde niño por haber derrotado a su padre con 4 años, permaneció invicto por más de ocho años, desde febrero de 1916 hasta marzo de 1924. Dicen que le caracterizaba un juego sencillo y que justamente en eso consistía su maestría.

Alexander Alekhine fue la piedra de su zapato. Al ruso no le bastó solo con arrebatarle el título sino que nunca le facilitó la revancha. En esto fue más astuto su adversario que el cubano genial. Después de un tiempo diría: "No entiendo ni ahora, después de tantos años, cómo he conseguido ganar a Capablanca".

 

El Kid: gigante en el ring

Por lo duro de su pegada, por su combinación precisa de golpes, por su increíble resistencia y velocidad, está hoy en el Salón de la Fama del Boxeo Internacional.

Kid Chocolate, una de las grandes leyendas del boxeo cubano, empezó su vida vendiendo periódicos y lustrando zapatos. Como amateur logró 100 victorias sin derrotas. Se debut fue con 18 años y a los 21 ya era campeón del mundo. Su primer título mundial lo obtuvo en 1931 por nocaut en siete asaltos ante Benny Bass en las 130 libras. Pero para un rey una corona no es siempre suficiente: conquistó también el cinturón pluma el 13 octubre de 1932 derrotando por la vía rápida en 12 rounds a Lew Feldman.

Ganó 126 peleas, solo fue derrotado diez veces y este último número fueron también sus empates. Noqueó a 44 pugilistas. Está considerado entre los mejores 10 pesos pluma de todos los tiempos. El "Boxeo soy yo", solía decir de sí mismo.

Un diario neoyorquino certificó su entrada a la historia por la puerta grande: "Cuidado, de Cuba ha llegado una Nube Negra, le llaman Kid Chocolate".

 

Un duelista de talla única

El primer latinoamericano en conquistar una medalla olímpica, fue también el mismo que con 55 años seguía consiguiendo éxitos. Ramón Fonst Segundo alcanzó, a una edad en la que hace tiempo se ha jubilado la mayoría de los atletas, medallas de oro y plata como integrante de los equipos de espada y florete en los IV Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1938. Su largo camino de éxitos empezó a los 17, en 1900, cuando obtuvo su primer lauro olímpico.

Conocido fundamentalmente como un esgrimista, es injusto referirse a Fonst solo como ese apelativo. El nunca segundo, como se le conoció, en el breve lapso de un año, ganó 64 medallas, 44 de ellas en tiro de pistola, y el resto en torneos de espada y carreras de bicicletas. Todavía es el latinoamericano con mayor cantidad de galardones olímpicos.

En 1915, en la Exposición de San Francisco en California, Fonst triunfó por partida triple, en calidad de invicto, venciendo a más de 100 adversarios en certamen esgrimístico en las tres armas.

Con una temible zurda propinó Fonst decenas de derrotas. "Reté a duelo a más de cien adversarios y sólo pude batirme una vez", aseguran que es su frase más célebre pero es indudable que la más repetida durante su vida fue: "Touché".

19/10/2017 - 03:06 pm