Maduro derrotó el golpe de Estado oculto detrás de la guerra monetaria

Como los ejércitos de Napoleón y de Hitler que fueron sepultados bajo la nieve del invierno ruso, las hordas fascistas de la MUD, que inglés significa lodo, mugre, suciedad, quedaron enterradas en su propio fango bajo las lluvias de diciembre, tras fracasar la guerra monetaria lanzada en el marco del golpe de Estado continuado que contra la Revolución Bolivariana adelantan desde hace 17 años.
La brutal embestida ordenada por EEUU a la MUD y sus secuaces extranjeros contra la moneda venezolana, tomando como blanco el billete de cien bolívares, fue parte de una serie de acciones violentas que según sus alegres y errados cálculos llevaría al derrocamiento de Maduro y con ello el fin del inédito pacífico proceso político e ideológico de Chávez.
Realizaron una cadena de disturbios callejeros en varias ciudades, que dejaron muertos y heridos, saqueo de comercios e incendios de varios bancos oficiales, acciones en las que participaron dirigentes de partidos miembros de la MUD como Primero Justicia y Voluntad Popular, algunos de los cuales fueron detenidos y se encuentran a la orden de los tribunales penales.
Simultáneamente, delincuentes políticos prófugos de la justicia, desde Miami llamaron a un paro nacional y a los mandos medios de la FANB a la rebelión.
Su llamado “cayó en saco roto”, ya que está plenamente comprobado, que los militares venezolanos, desde el soldado raso hasta el más alto oficial, heredaron de Chávez la lealtad a la institucionalidad, a la democracia y a la Revolución Bolivariana.
Todo parecía ajustarse a los planes de los conjurados, cuya estrategia en la guerra monetaria cumplía su perverso cometido al hacer desaparecer miles de millones de billetes de cien bolívares llevados “containers” a varios países de Europa, mientras otros miles de millones más eran retenidos en Cúcuta y otras ciudades colombianas o cambiados por varias veces su valor en Bogotá.
De pronto, “el cielo se les vino abajo”. Una jugada magistral de Nicolás Maduro sobre el tablero del ajedrez monetario dio jaque mate el miércoles pasado a los tahúres del fascismo, cuando el jefe de Estado venezolano anunció en cadena nacional de televisión, la salida de circulación de los billetes de cien bolívares.”
Hubo maldiciones y rechinar de dientes en la cúpula golpista, llanto en las Casas de Cambio. La Incertidumbre y el desasosiego se apoderaron de los delincuentes monetarios, de los barones de la droga que alimentan su mercado, que no salían de su asombro y enojo, negándose en principio a creer lo que estaba sucediendo.
Pero debieron despertar a la realidad de la derrota de su guerra monetaria. Maduro, el hijo político y heredero del legado libertario de Chávez, el presidente-obrero que los golpistas de la MUD, dirigidos por Ramos Allup pensaron que sacarían de Miraflores en seis (6) meses, los había sacado de su sueño conspirativo.
Si hubo algún suicidio, como ha ocurrido en el mundo capitalista cuando ha estallado una debacle financiera por el súbito desplome del valor de las acciones de las grandes corporaciones de Wall Street, nadie lo sabe, es un secreto muy guardado por la mafia monetaria de Cúcuta y su extensa red de sucursales.
Pero pronto reaccionaron. Más pronto de lo que se esperaba. Y es que su poder en muy grande, ya que detrás de las pocas cabezas visibles que adelantan la guerra monetaria y demás componentes del golpe de Estado continuado contra Venezuela, está el poder oculto detrás de la silla presidencial de Washington.
Decidieron dar un nuevo zarpazo para restablecer el orden que habían establecido y que Maduro derribó con un plumazo al firmar el decreto que declaró fuera de circulación el billete de cien bolívares y el aumentó el cono monetario emitiendo de billetes y monedas de mayor denominación.
Fue tarea fácil, sin mayor esfuerzo, pues manejan los hilos de un poder inmenso que abarca todas las esferas de la actividad humana y la aviación es una de ellas, y desde EEUU el imperio más poderoso de la historia, el que promueve el golpe de Estado continuado contra Venezuela se dio la orden.
Desviaron de la ruta programada, para que no llegaran a tiempo, los vuelos “charter” que traían a Venezuela el cargamento de los nuevos billetes y monedas que iban a ser distribuidos en todas las entidades bancarias del país para su retiro por los entes del sector industrial, comercial y de servicios y los millones de particulares en sus respectivas operaciones.
Solo se necesitaba hacer una simple llamada telefónica, un email, bastaba. Y se hizo. “No problem”. Para nada.
¿No se hizo hace tres años algo parecido, aunque aparentemente más difícil, cuando Washington le ordenó a sus vasallos gobernantes europeos de España, Francia, Italia y Portugal negarle el aterrizaje en sus aeropuertos al avión en que viajaba el presidente Evo Morales por creer que traía a bordo a Snowden?
La ilegítima, ilegal y criminal medida estuvo a punto de causar la muerte del mandatario boliviano y el resto de los ocupantes del avión presidencial, cuyas vidas no le importaban al gobierno estadounidense pues lo único que perseguía era capturar el hombre que puso al descubierto el espionaje mundial que realizaba. Y los aviones con su carga de dinero procedían también de Europa.
Disturbios más violentos que los generados al darse a conocer la noticia inicial de la salida de circulación del billete de cien bolívares estallaron en el país.
Era lo que perseguía el plan desestabilizador de la guerra monetaria asociada al golpe de Estado continuado, que esta vez quienes lo organizaron, los golpistas de la MUD y sus secuaces, algunos dueños de bancos privados estaban seguros iban terminar con el derrocamiento de Maduro.
Pero Chávez sabía lo que hacía, cuando pocos días de partir hacia la inmortalidad y la gloria le pidió al pueblo que votara por Maduro, a quien había escogido para preservar y consolidar su magna obra, la Revolución Bolivariana, y no se equivocó, pues su sucesor, el Presidente-Obrero lo ha venido haciendo y hoy lo ha hecho otra vez, como él lo hizo, con la misma firmeza. audacia y valentía.
Sin pensarlo dos veces contraatacó con nuevas y eficaces acciones la brutal embestida desestabilizadora del Imperio y sus lacayos criollos y extranjeros, ordenando la circulación temporal del billete de cien bolívares hasta el 2 de enero cuando ya estarán en el país los nuevos billetes y monedas, medida que resultó ser otro demoledor golpe asestado a los golpistas en menos de 48 horas.
La calma reina de nuevo en el país una vez derrotada la guerra monetaria del fascismo. Los bancos y comercios han abierto sus puertas y sus actividades se desarrollan sin temor a nuevos disturbios y a medida que la Navidad y el Año Nuevo se aproximan, se vislumbra un mejor futuro para los hijos de Bolívar y de Chávez, vencedores una vez más del imperio y sus lacayos.

19/12/2016 - 08:01 am