En Quisqueya se acordó acabar con las miserias que EEUU y sus secuaces plagaron a la Patria Grande

Con el mismo espíritu libertario del cacique Canaobo que enfrentó al imperio español, sus herederos, desde Quisqueya, su tierra natal, pueblos y gobiernos de la Patria Grande constituidos en Tribunales Supremos de Justicia, Ética y Moral condenaron las miserias con que EEUU y otros imperios plagaron la América y los llamaron a poner a los crímenes que junto con Judas criollos cometen hoy en la región.
Fue al término de la de la V Cumbre de la Celac, mecanismo integrador conformado por 33 países creado por impulso e inspiración de Chávez y de la Cumbre de los Movimientos Sociales de Los Pueblos, tradicional evento paralelo a las cumbres oficiales, representativo de los 600 millones de habitantes de la Patria Grande que se dieron a conocer los históricos documentos.
Surgen en un momento crucial de la humanidad, que se ve una vez más a las puertas de los abismos de una guerra mundial a desatar por el decadente imperio yanqui, que cual fiera en agonía da sus últimos zarpazos sin darse cuenta que hacerlo, arrastraría a la extinción junto con él al resto del planeta.
En todos y cada uno de los párrafos de ambos documentos que apuestan a la paz y a la vida en franco contraste con compulsivo afán belicista de los gobernantes de EEUU, que apuestan a la violencia, destrucción y muerte que han dejado y siguen dejando a lo largo y ancho del planeta el colonialismo, el injerencismo y las guerras imperiales de conquista
Ambas Declaraciones coinciden con el mismo espíritu libertario y pacífico de la emitida hace 3 años en la II Cumbre de la Celac celebrada en 2014 cuando en la clausura del evento, el General de Ejército y Presidente de la República de Cuba, Raúl Castro, dio lectura a la Proclama que declara a América Latina y el Caribe “Zona de Paz” y expresa el ineludible compromiso de preservar y defender otros principios y valores éticos y morales como:
“El compromiso permanente con la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre de nuestra región el uso y la amenaza del uso de la fuerza.”
Y “El compromiso de los Estados de la región con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos.”
Y esos pueblos y gobiernos, hoy unidos, están dispuestos no solo a preservar la paz, dignidad y soberanía conquistadas después de haber sido sojuzgados por varios imperios y sus lacayos, sino también a rescatar con las armas del Derecho a esos pueblos hermanos, últimos remanentes del coloniaje de más de 500 años que para vergüenza de la humanidad aún quedan en el continente.
Y desde la V Cumbre de la Celac realizada en Punta Cana y del Encuentro de Movimientos Sociales celebrada en Santo Domingo se dieron esas 2 Declaraciones entre cuyas justas demandas figura la exigencia de dlibertad para Puerto Rico, la colonia más antigua del planeta, 4 siglos bajo el dominio español y uno bajo el yanqui y la de Las Malvinas, 183 años bajo el del Reino Unido.
También llaman a EEUU a que, “sin condicionamientos, ponga fin” al criminal, ilegítimo e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero que desde hace más de medio siglo, el más largo de la historia impone a Cuba y a devolverle a Guantánamo, territorio ocupado desde hace un siglo por el imperio, convirtido en base naval y en campo de concentración donde se tortura impunemente.
Igualmente y en clara alusión a la Otan, que pretende hacerlo en Colombia, la Declaración del Encuentro de los Movimientos Sociales “rechaza la implantación de bases militares por países y organizaciones ajenos a la región, la reactivación de la IV flota (de la US Navy) y la implementación del nuevo Plan Condor”, macabro proyecto orientado a derrocar los gobiernos ´progresistas y revolucionarios que han surgido en la región.
El nuevo Plan Cóndor fue denunciado por la ex presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y por el mandatario ecuatoriano Rafael Correa quienes señalan que se inscribe en el marco del revanchismo del imperio y sus secuaces criollos, como lo hicieron con los golpes de Estado parlamentarios en Paraguay, Honduras y Brasil, pero fracasaron al intentar hacerlo en Venezuela.
Y ha sido la Patria de Bolívar la que ocupa buena parte de las Declaraciones de la Celac y los Movimientos Sociales, que salieron en su defensa denunciando las acciones unilaterales en su contra, como el farsante Decreto Ejecutivo de Barack Obama, que declara a Venezuela como “una amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad de EEUU.
Y además de oponerse a ese acto injerencista del imperio, tendieron su mano fraternal a la Revolución Bolivariana, apoyando el diálogo que por iniciativa del Presidente Nicolás Maduro y la medición de Unasur, el Sumo Pontífice y los ex presidentes Rodrigo Zapatero, Fernández y Torrijos se viene adelantando entre el gobierno y la fascista oposición venezolana que a regañadientes dice aceptarlo mientras lo niega con sus actos desestabilizadores.
“Alentamos a las partes, dice una de esas Declaraciones a adelantar gestiones para lograr resultados concretos, así como a cumplir sin dilación los acuerdos alcanzados hasta ahora, garantizar la continuidad del proceso y retomar las conversaciones de buena fe y con alto compromiso constructivo y con pleno apego al estado de derecho, a los DDHH y a la institucionalidad democrática, especialmente a la separación de poderes en el marco de la Constitución y las leyes de la República Bolivariana de Venezuela.”
Ambas declaraciones, emanadas en un momento crucial de la historia de la humanidad, amenazada por la codicia y ambición de un imperio que se niega a morir y desata desestabilizadoras conjuras y aventuras bélicas mientras agoniza, son pruebas de que los pueblos y gobiernos de de la Patria Grande aman la vida y la paz y rechazan la muerte y la guerra.

27/01/2017 - 08:45 am