Crónica sobre una carta para la historia y del jaque mate asestado por Maduro a la conspiración fascista

“La sociedad capitalista se encuentra ante un dilema: o avanza hacia el Socialismo o retrocede a la Barbarie” Federico Engels
Después que el gobierno venezolano derrotara a EEUU y sus lacayos en la OEA, el Presidente Maduro presentó el 27 de abril en una Carta para la Historia, clase magistral de dignidad, la renuncia de Venezuela a ese “Ministerio de Colonias”, desde donde sus secuaces por órdenes de su amo conspiraban para destruir la Revolución Bolivariana.
A la Misiva le siguieron dos magistrales jugadas realizadas por el mandatario en el tablero del ajedrez político-diplomático, como fueron el traslado de unas de sus piezas claves desde ese pantano plagado de “gusanos” que es la OEA. al terreno firme de la CELAC para denunciar allí las miserias de ese foro y la firma del decreto de convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente.
En la reunión Extraordinaria de Cancilleres solicitada por Venezuela que tendrá lugar hoy en San Salvador, el punto único, a tratar, dijo la canciller venezolana Delcy Rodríguez, serán “las amenazas contra el orden democrático constitucional en la República Bolivariana de Venezuela, así como las acciones intervencionistas contra su independencia, soberanía, y autodeterminación”.
Y a 4 días de escribir la Carta, el Presidente-Obrero, tras anunciar, sin fijar fecha, en la mañana de este lunes 1º de Mayo a los trabajadores que marchaban su día, que convocaría a una Asamblea Constituyente, en la noche, en otro sorpresivo movimiento de sus piezas, dio Jaque mate a la conspiración fascista al firmar en Consejo de Ministros, el Decreto de Convocatoria a ese histórico evento.
Ambas acciones se inscribe en el contexto de la respuesta de Venezuela al conflicto bélico de Cuarta Generación desatado por EEUU con sus componentes de Guerra Económica, política, diplomática, financiera, monetaria y sus secuelas de desabastecimiento, bloqueo de créditos y negocios con la banca, inflación inducida y el accionar de los medios mercenarios que manipulan, distorsionan realidades y magnifican muertes.
Agresión brutal como la desatada contra las revoluciones de Cuba, Nicaragua y Chile en el siglo XX en el marco de la lucha de los pueblos rebelados contra la explotación del Capitalismo Salvaje, cuyos orígenes se remontan a la Europa y EEUU del siglo XIX en las que las fuerzas del Capitalismo masacraban al pueblo y a sus defensores, como a Rosa Luxemburgo y a los Mártires de Chicago.
Y es que ese implacable y cruel sistema que rige en EEUU y Europa occidental, que no tolera rebeliones, acostumbrado a aplastarlas por la fuerza de las armas, se vio de pronto enfrentado a pueblos de naciones, pequeñas en tamaño pero gigantes en dignidad, y otras como ellas, que siguiendo su ejemplo libertario lo vencieron, pero vengativo, pretende recuperar sus antiguos feudos.
No lo hace como antes, utilizando sus propias fuerzas, sino a una legión de vasallos jefes de gobiernos y sus embajadores en la OEA, a ex mandatarios fascistas, a apátridas de la oposición golpista que en sus violentas marchas usan terroristas para matar gente, porque necesita de muertos para sobrevivir usando a los medios asalariados para culpar de esos crímenes al gobierno.
Pero ha sido la OEA, donde la conjura cobró mayor fuerza, desde donde EEUU, utilizando a las hordas de vasallos que hacen vida en esa cueva de desestabilizadores de oficio, como lo registra la historia que exhibe su amplio prontuario delictivo de decenas de golpes de Estado perpetrados a lo largo de sus 69 años de vida pensó que podría destruir la Revolución Bolivariana en Venezuela.
Pero, como dijo Maduro, el Presidente-Obrero, “se equivocaron de país”. No pudieron, ni podrán jamás lograrlo, porque enfrentan a los hijos y a las hijas de Bolívar que heredaron del Padre de la Patria, “El hombre de las dificultades”, ese don que le hizo levantarse del suelo del fracaso en que creían sus enemigos que había caído, y proseguir la lucha hasta vencerlos definitivamente.
Como le paso a los de la oposición golpista, atrapados sin salida en su propio laberinto, lamiéndose la heridas de su fracaso, de una derrota anunciada, pues sabían que de seguir con sus marchas violentas, lo único que ganarían sería el desprecio e indignación de un pueblo que desea paz y amor, no la guerra fratricida y el odio que ellos promueven destruyendo cuanto encuentran a su paso.
Que rechazan obstinadamente el llamado al Diálogo hecho por Maduro y sus facilitadores, tres ex presidentes y el Papa Francisco, a quien los dirigentes de la oposición golpista, irrespetando y negando su incontestable vocación moral y pacifista, soberbios y prepotentes insisten en rechazar su reiterado llamado a retomar la única vía hacia la paz que existe como antídoto contra la violencia.
Pero no piensen que escaparán de la Justicia que, como dijo Horacio hace más de 2.000 años: ...”Aunque anda cojeando, rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera”.
Porque en Venezuela desde hace más de 2 siglos, “la impunidad de los delitos, a la que Bolívar en el Manifiesto de Cartagena llamó ¡Clemencia criminal!, porque “era absoluta”, ya que “a cada conspiración sucedía un perdón, y cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar”.
Y también dijo que, “La influencia eclesiástica tuvo, después del terremoto, una parte muy considerable en la sublevación de los lugares y ciudades subalternas, y en la introducción de los enemigos en el país; abusando sacrílegamente de la santidad de su ministerio en favor de los promotores de la guerra civil.”
“Sin embargo, debemos confesar ingenuamente que estos traidores sacerdotes se animaban a cometer los execrables crímenes de que justamente se les acusa, porque la impunidad de los delitos era absoluta.”
Al leer lo escrito por Bolívar hace 205 años, parece que el tiempo se hubiese detenido en esos días de traición e impunidad que llevaron al pérdida de la Primera República, pues son aquellas las mismas acciones conspirativas y los mismos sectores los que han venido atentando 18 años contra la Revolución Bolivariana en un continuo Golpe de Estado aprovechando una impunidad de siglos.
Que dejó de serlo, ya que Maduro, advertido por las palabras de Bolívar, consciente del peligro que para la Revolución Bolivariana significaba esa impunidad que se burlaba de la Justicia, dijo “basta” y decidió terminar con ella con apoyo de la Dama de los ojos vendado, balanza en una mano y en la otra la espada, que ha juzgado y condenado varios conspiradores, mientras otros tienen un pie en la cárcel.
Y es que existen pruebas irrefutables de sus crímenes que los delatan y los llaman por su nombre: criminales, psicópatas asesinos en masa que por el puñado de dólares que les arroja su amo imperial, se dedicaron a la vil tarea de pretender destruir al inédito y pacífico proyecto político e ideológico, magna .obra de Chávez.
Una conspiración brutal que ha dejado más de un centenar de muertos, más de mil heridos y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas materiales.
Una prueba de su genocidio, son los cientos de familiares de las víctimas de La Salida, quienes en medio del sufrimiento por la irreparable pérdida de padres, madres, hijos e hijas a manos de esos asesinos, solicitan la revisión de la sentencia que condenó a Leopoldo López por considerar “leve”, la pena aplicada a quien junto con María “Mentira” Machado y Antonio Ledezma lideró esa masacre que dejó 43 muertos y 867 heridos.
A ellos se sumarán seguramente, los familiares de las 29 víctimas fatales de las hordas que en el mes de abril dejaron una estela de violencia, destrucción y muerte en Caracas, Mérida, San Cristóbal, Barinas y otras ciudades, en el marco del Golpe de Estado que preparaban oculto detrás de sus marchas “pacificas”, como las llaman los medios mercenarios y que fracasó estruendosamente.
Son los mismos, -hay que repetirlo- que incendiaron con su guarimbas y sangrientas marchas calles, comercios, bibliotecas, el Wairara Repano, un kínder con 89 bebes dentro y un materno-infantil con decenas de madres y sus recién nacidos en su interior, entre otras atrocidades como asesinar a un joven con un revolver de matar ganado, cuyo proyectil impacta pero no penetra.
Usaron el mismo guión de siempre, no se dieron cuenta que lo repitieron una y mil veces como lo hicieron sus cómplices de la OEA, que asistían a ilegales reuniones, previas a las citas oficiales, en las que bajo las sombras de la noche y temprana madrugada, entre cantar de gallos armaban las trampas con las que pensaban que Venezuela caería en las reuniones del Consejo Permanente.
Pero alerta, como lo aprendieron de Chávez los revolucionarios y revolucionarias, la canciller Delcy Rodríguez denunció el pasado martes la última celada tendida contra Venezuela en la OEA, como fue la ilegal reunión de cancilleres convocada por 16 países títeres de ¨Washington, advirtiéndoles que “de realizarse alguna reunión de cancilleres, que no cuente con el aval, de Venezuela, he recibido instrucciones Presidente Nicolás Maduro, de iniciar el proceso de retirada de Venezuela de la OEA”.
No escucharon la advertencia, y contra lo establecido en la Carta fundamental del foro, sin la aprobación del gobierno bolivariano se fueron de bruces la hicieron, firmando lo que puede ser la sentencia de muerte de la OEA, y como lo prometió la Canciller a ese aquelarre de brujas imperiales, el Jefe del Estado escribió y envió la Carta.
Es una Carta para la Historia, una Clase Magistral de Dignidad escrita por el Jefe del Estado Nicolás Maduro Moros, el Presidente-Obrero. dirigida a Luís Almagro, el Caballo de Troya del Imperio, en la que denuncia la miseria humana de sus lacayos de la OEA y cuyo texto es el siguiente:
Caracas, 27 de abril de 2017
Señor Luis Almagro
Secretario General Organización de Estados Americanos (OEA)
Señor Secretario General:
En mi condición de Jefe de Estado de la República Bolivariana de Venezuela, me dirijo a usted con el propósito de notificarle nuestra indeclinable decisión de denunciar la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), conforme a su artículo 143, que da inicio al retiro definitivo de Venezuela de esta Organización.
Esta decisión se ajusta de manera soberana a los postulados históricos y doctrinales de nuestro proceso independentista bolivariano. Cabe también señalar que la historia de la Organización, tanto de otrora como de ahora, expresan de manera lastimosa a una corporación secuestrada desde su nacimiento por intereses contrarios al espíritu de integración y unión, enseñanza luminosa de nuestro Libertador Simón Bolívar, el más grande hombre que haya parido este Continente, quien siempre soñó con la Patria Grande, libre e independiente. La OEA se gestó y consolidó como instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales muy claramente definidos, privándole de la misión posible y correspondiente al de una organización internacional que haga respetar, y respete, los principios de Derecho Internacional, principalmente de igualdad soberana, independencia y autodeterminación.
La OEA se ha convertido en vehículo de intervenciones abiertamente lesivas de los principios y del Estado de Derecho Internacional. Resulta profundamente vergonzoso que esta Institución no hiciera mutis, ni tan solo una denuncia, al menos una declaración, frente a acciones injerencistas, ni siquiera frente a un caso tan absurdo como arrogante que aconteció con la Orden Ejecutiva de Barack Hussein Obama del 9 de marzo de 2015, y que hoy revitalizan una facción minoritaria de Estados miembros de la OEA, al pretender proyectar a Venezuela y su Revolución como una amenaza regional.
Muchos otros Estados, al igual que el nuestro, padecen y se quejan por su desvío y pérdida de sentido. Venezuela hizo lo posible por evitar que se instaurara una institucionalidad extraviada que se reveló contra los fines de los pueblos de la Región para convertirse en mero gestor, reproductor o ejecutor de los intereses hegemónicos derivados del monroísmo y de sus clientelas vasallas.
Venezuela, con profunda dignidad y extrema paciencia, concurrió a los distintos foros e instancias burocráticas de la OEA para exponer la realidad del país, que dista enormemente de la puesta en escena y los falsos positivos que Usted vilmente ha construido, aplaudido y publicitado, utilizando los recursos que la Organización tiene para supuestamente cumplir con los cometidos contenidos en su Carta, y conformando incluso un expediente de malversación al utilizar recursos para agredir a mi país.
Con energía también hemos denunciado el doloso plan de intervencionismo y tutelaje que va mucho más allá de la intención aviesa de derrocar mi gobierno, sino que de manera histórica procura destruir el modelo bolivariano, amedrentar a otros Estados miembros y promover formas novedosas y destructivas de agresión a mi país, la imposición brutal de acciones de tutelaje esgrimido por los principales ejecutores de este plan imperial perverso.
Ha ejercido usted, Sr. Luis Almagro, la peor de las actuaciones jamás conocida en la historia de esta Organización. Los tiempos por venir lo destacarán como el más infame y triste funcionario que haya deambulado por ese organismo, y vaya que debió aplicarse para hacer méritos en ese sentido.
La sesión extraordinaria del día 3 de abril marcó un hito en el largo expediente de ilegalidades e irregularidades en la OEA. Con su auspicio y la participación de un grupo minoritario de Estados se contravino la institucionalidad de la OEA con un Consejo Permanente de facto, con el único propósito de forzar la adopción de decisiones espurias y carentes de legalidad para actuar contra un Estado soberano.
En ese mismo orden, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente del 26 de abril de 2017, desconociendo una vez más la voluntad de nuestra República, con el objeto de reeditar con la Venezuela Bolivariana la persecución que esta Organización orquestó inmoralmente contra la digna Revolución Cubana, utilizando el mismo mecanismo de invocar una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en 1962 que originó su exclusión de la OEA, y acuñó la célebre frase del Comandante Fidel Castro quien bautizó esta Organización como “Ministerio de las Colonias”.
El Gobierno Bolivariano continuará desarrollando la Diplomacia de paz, en aras de fortalecer las relaciones de cooperación y amistad que ha caracterizado nuestra política exterior, por lo que reafirma el pleno compromiso con los principios y propósitos del Derecho Internacional, de la Carta de las Naciones Unidas, de PETROCARIBE, ALBA-TCP, UNASUR y la CELAC, mecanismos de integración, unión y cooperación edificados con pasión de Patria Grande por el Comandante Hugo Chávez, portadores de la verdadera integración, de unidad en la diversidad tal como está plasmado en la Carta de Jamaica de Simón Bolívar.
Venezuela ya cuenta con el aprendizaje necesario para ejercer a plenitud y profundizar aún más la letra del primer artículo de su Constitución:
La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador.
Son derechos irrenunciables de la Nación independencia, la libertad, la soberanía, inmunidad, integridad territorial y autodeterminación nacional.
Este escudo de protección de la autodeterminación, la independencia, la paz, la integridad territorial y la soberanía marcan el camino indisoluble que heredamos de nuestros Libertadores en aras de proteger la dignidad de la Patria.
En tal sentido, la presente Nota constituye nuestro indeclinable manifiesto de denuncia a la Carta de Organización de los Estados Americanos (OEA), para que cesen sus efectos internacionales, en cuanto a la República Bolivariana de Venezuela se refiere, por lo que en su condición de Depositario deberá comunicar, de manera inmediata, a los Estados Miembros la presente decisión.
Me despido, confiado en que agotamos todos los recursos, que por historia y práctica nos caracteriza, para mantener la legalidad en el desempeño de esa institución, y al ser imposible que ni siquiera se respetaran los elementos jurídicos elementales de la Carta de la OEA y el orden internacional, nos retiramos señalándolo como un grosero agresor de mi Patria.
La Venezuela libre e independiente no retornará jamás al seno de esta organización, devenida desde su origen en un instrumento para validar los deseos imperiales contra los pueblos soberanos.
Con esta acción soberana hemos emprendido la tercera empresa victoriosa para la independencia definitiva de la Patria Grande.
“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad”
Simón Bolívar
Hoy 2 de mayo en El Salvador, país que ejerce la Presidencia Pro Témpore de la CELAC, organismo hemisférico del que al momento de su creación, además de Canadá, fue excluido EEUU, tal como lo anunció La Canciller de la Dignidad, comienza la histórica cita.
Buena señal para la Revolución Bolivariana, ya que a la cita de San Salvador no asiste EEUU, ni Almagro el Caballo de Troya que colocó en la OEA, foro que la historia describe como la cueva de lacayos desde donde se derrocó a decenas de democracias, pero que su amo, aunque ausente, desde Washington seguirá moviendo los hilos que hacen bailar a esas marionetas que son sus vasallos.
Y otra señal igual de buena es la presencia de la Cuba Revolucionaria, la que el Imperio y sus lacayos expulsaron hace 55 2años de la OEA, en uno de los actos más vergonzosos de la historia de América, nación digna y soberana que se negó a volver ser miembro de ese “Ministerio de Colonias de EEUU”, vergüenza y deshonra del Panamericanismo auténtico que soñó Bolívar.
Es allí, en El Salvador, tierra pequeña en tamaño pero inmensa en dignidad, cuna de revolucionarios como Farabundo Martí, héroe y mártir, quien luchó en Nicaragua al lado de Sandino y murió en 1932 en su país, fusilado por lacayos imperiales y de quien tomó su nombre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN, donde la historia está llamada a dar un giro de 180º.
Donde la Verdad de Venezuela triunfe definitivamente sobre la Mentira del Imperio y sus secuaces europeos, gobiernos fascistas latinoamericanos, sus delegados en la OEA, presidentes y ex mandatarios “Cachorros del Imperio” y los apátridas criollos que aún conspiran contra la Revolución Bolivariana, pero cada día son menos porque el pueblo los desprecia y rechaza por traidores y lacayos.
Porque como dijo Abraham Lincoln:
“Podrás engañar a todos durante algún tiempo, podrás engañar a alguien siempre, pero no podrás engañar siempre a todos”

02/05/2017 - 11:19 am