Los merideños emprenden recuperación de la Laguna de Urao

 

Mérida, 18 Jun. AVN.- La mitología merideña cuenta que el llanto de las hijas de Chía, en tiempos de la conquista, dio origen a la Laguna de Urao, pero el caudal de lagrimas con más de 500 años menguó, razón por la que guardaparques, científicos y comunidades suman esfuerzos para su rescate.

El cuerpo de agua salobre, ubicado unos 29 kilómetros al suroeste de la capital de Mérida, en el municipio Sucre del estado, es un área protegida bajo la figura de Monumento Natural en la región andina, custodiada por el Instituto Nacional de Parques (Inparques).

"El día 5 junio activamos acciones concretas, para aumentar el nivel freático de la laguna. Para ello abrimos un conjunto de calicatas, para recolectar el caudal original del lago, usando mangueras de riego", informó la geógrafo Cariuska Valero, directora estadal de (Inparques).

Bajo coordinación del presidente de Inparques, Jorge Medina; la portavoz local y un equipo técnico multidisciplinario se proponen detener en corto plazo el retroceso de las aguas, para la ulterior recuperación del ecosistema.

La situación actual

El cuerpo de agua se ha reducido un 36% respecto a su volumen original y el mismo indicador se ubicó en 37% en agosto de 2016, indican estimaciones técnicas hechas por Inparques, voluntarios, personal del Ministerio para el Ecosocialismo y Agua.

La caída de sólo un punto porcentual en el volumen del cuerpo de agua, indica una ralentización de su mengua, argumenta el ingeniero, Luis Cruz, coordinador local de Monumentos Naturales de Inparques, y agrega que la profundidad promedio ha sido estimada en 1,40 metros.

Esto constituye una ventana de potencial recuperación, fruto de estudios y trabajos realizados desde 2016, que son la base de una agenda de trabajo colectivo, establecida en reunión de todos los sectores involucrados, el pasado 25 de mayo.

La primera acción acordada fue la apertura de calicatas (fosas para irrigación), acción implementada desde el 5 de junio, que no tiene precedentes en la historia de la laguna y permitirá recuperar el nivel freático del lecho.

La mengua de la laguna data de más de cinco décadas, se relaciona con fenómenos geológicos, químicos y de cambio climático, advierte al respecto el geógrafo y geólogo, Omar Guerrero.

"La sedimentación y la mineralogía original de la laguna, no es la misma en la actualidad", apunta sobre el tema el egresado de la Universidad Central de Venezuela, docente e investigador,

Advierte que esta transformación ha sido gradual y coincide con la construcción de un autódromo en circunvalación a la laguna, antes de su declaratoria como Monumento Natural, el 18 de junio de 1979, vía perimetral que - opina - compactó el suelo, obstruyendo la irrigación subterránea.

A esto se sumó el crecimiento del cordón urbano adyacente, el desvío de aguas superficiales y el establecimiento de talleres y comercios, fuera del perímetro del parque.

Un monumento con valor patrimonial

La laguna ubicada en estribaciones de la cordillera de Los Andes, se irrigó con aguas subterráneas y superficiales hasta formar un particular lecho. Es hogar de fauna local y estación migratoria de aves.

De su profundidad los aborígenes extraían el "urao", que usaban para preparar el chimó, ungüento con tabaco, que mascaban y al que atribuían propiedades como la de quitar el sueño, entre otras.

En época de Bolívar, durante la Campaña Admirable, además del "Urao" (carbonato de sosa cristalizado) se extrajo de la laguna el único mineral venezolano, inscrito en los anales de la mineralogía: la Gaylussita o sesquicarbonato de sodio, agotado hoy.

Sólo existe una muestra de este mineral en la Tierra y se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales y Mineralogía de París, en Francia, preservada desde 1822. Fue enviada por el coronel del ejercito y científico, Jean-Baptiste Boussingault, comisionado por Bolívar, para estudiar el cuerpo de agua.

La mitología rescatada por Tulio Febres Cordero (1860 - 1938) narra que las hijas de Chía lloraron la caída de los bravos Timotes hasta formar la misteriosa laguna, que se mudó a diferentes zonas, a medida que avanzaba la conquista española y caían las antiguas civilizaciones.

Lagunillas es la última morada de este cuerpo de agua y todos los merideños, ansían preservarla, un anhelo que se expresa en las acciones emprendidas por Inparques, Funda Laguna, Ministerio para Ecosocialismo y Agua, consejos comunales del municipio Sucre, Gobierno nacional y regional.

 
  Foto: AFT

18/06/2017 - 01:36 pm