100.000 personas mueren de hambre o de sus consecuencias inmediatas cada día.

Caracas, 27 Mar. AVN.- El hambre y la desnutrición no son consecuencias de la fatalidad, de una eventualidad social o geográfica.

Son el resultado de la exclusión de millones de personas del acceso a bienes y recursos productivos, tales como la tierra, el mar, el agua, las semillas, la tecnología y el conocimiento. Son, ante todo, consecuencia de la injusta y excluyente dinámica del sistema capitalista y de la iniquidad de las políticas económicas, sociales y laborales que implementan los gobiernos que responden a los intereses de las grandes transnacionales.

Estas políticas han sido impuestas por los Gobiernos o Estados de los países desarrollados, sus corporaciones transnacionales y sus aliados en los países pobres o subdesarrollados, en su afán de mantener y acrecentar su hegemonía política, económica, cultural y militar en el actual proceso de reestructuración económica global.

Las naciones con mayor desarrollo económico, han acrecentado las ventas y las ganancias de sus transnacionales y poderes económicos mientras que los pueblos de los países pobres o subdesarrollados han visto crecer su deuda externa y los sectores populares han aumentado sus niveles de pobreza, miseria y exclusión por todas partes.

Se ha acelerado la concentración del mercado agrícola internacional en unas pocas empresas transnacionales, aumentando simultáneamente la dependencia e inseguridad alimentaría de la mayoría de los pueblos.

Sobre esta tragedia, el Ponente Especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Jean Zigler, ha dicho: “El orden mundial no es sólo asesino, sino absurdo pues mata sin necesidad. Hoy ya no existe la fatalidad. Un niño que muere de hambre hoy, es un niño asesinado.

Y añade: “Cada cinco segundos, un niño menor de diez años muere de hambre o por sus secuelas inmediatas. Más de 6 millones en 2007.


Cada cuatro minutos, alguien pierde la vista debido a la falta de vitamina A. Hay 854 millones de seres humanos gravemente infra-alimentados, mutilados por el hambre permanente. Esto ocurre en un planeta que rebosa de riquezas.


 

El ex Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el senegalés Jacques Diouf, constata que en el estado actual de desarrollo de las fuerzas agrícolas de producción, el planeta podría alimentar sin problemas a 12.000 millones de seres humanos, es decir, el doble de la población mundial actual.

Conclusión: La ecuación es simple-dice Ziegler- quien tiene dinero come y vive. Quién no lo tiene sufre, se convierte en un inválido o muere. No existe la fatalidad. Cualquier muerte por hambre, hoy, es un asesinato”.

Links: www.cadtm.org/Crisis-mundial-el-problema-del‎/ CADTM: Crisis mundial: el problema del hambre en el mundo