Lía Bermúdez: Una vida andando por los caminos del arte y la promoción cultural

Maracaibo, 05 Ago. AVN.- Su nombre resuena en los espacios culturales del país, no sólo como artista de la escultura, sino también como promotora del arte. Desde niña se expresó a través del dibujo, cuando estudiaba primaria en la Experimental Venezuela en Caracas, donde compartió pupitres con José Ignacio Cabrujas, Vicente Nebrada, Román Chalbaud e Isaac Chocrón.

Nació en la capital de la tierra de Bolívar el 5 de agosto de 1930, según lo confirma su cédula de identidad y, a los 17 años, luego de haber realizado estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, se muda a Maracaibo, en el estado Zulia, junto a su recién esposo Rafael Bermúdez, con quien desembarcó en un ferry en el malecón, frente al Mercado Municipal, el mismo que años después sería su espacio de lucha para la creación cultural y el Centro de Arte de Maracaibo que lleva su nombre.

Carmen Rosalía González Agreda, es Lía Bermúdez, hija de Maracaibo nacida en otro lar, de voz suavecita y acariciante.

A menos de una semana de andar en suelo marabino, ya estaba inscrita en la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga, cuyo director era el grande del arte cinético, Jesús Soto.

Al inicio de su carrera artística ejecutó una pintura figurativa muy estilizada. Su evolución artística se produce entre 1964 y 1968, influenciada por el informalismo, tendencia que le lleva a la experimentación con otros materiales: chatarra, cabillas, alambres, clavos, láminas de metal combinados al azar e intuitivamente, tanto en sus relieves como en las esculturas.

Su lenguaje se traduce en una búsqueda de líneas, planos que crean ritmos, volúmenes virtuales, espacios en relieves y colgantes. Dedicó gran parte de su trabajo a la ejecución de obras de integración a importantes espacios arquitectónicos y públicos.

Sus piezas se encuentran en el Tribunal Supremo de Justicia, en el Banco Central de Venezuela, en el Metro de Caracas, en la Torre Polar, en Sabana Grande, haciendo simbiosis con la estructura arquitectónica, lo cual argumenta su definición en el que refiere que "el primer objeto cultural que tiene el hombre es su ciudad, el espacio donde vive y convive, donde nace, crece y se desarrolla".

Fue la primera secretaria de Cultura de la entidad zuliana, abrió el garage de su casa para consolidar el grupo de teatro Thalía, fue pieza fundamental en la creación del Centro Bellas Artes y fue profesora en las escuelas de Arquitectura y Periodismo de la Universidad del Zulia (LUZ), por espacio de 23 años, a la que renunció un año antes de su jubilación para emprender un proyecto creativo.

Obra ícono para el Zulia

"Lía es además de artista, una promotora cultural y constructora de ciudadanía", comenta Régulo Pachano Olivares, su pupilo y a quien le legó la responsabilidad de presidir lo que pasó a ser la más grande obra de esta artista, quien se convirtió en voz obligada y referencial de Maracaibo, de sus tradiciones, de su lago, de su sol, de su color, de su arquitectura y de sus costumbres.

Se trata del Centro de Arte de Maracaibo que se engalana con su nombre y que en otrora fuese espacio para la venta de plátanos, vegetales, verduras, carnes: el Mercado Municipal de Maracaibo.

Su alma creadora fue vulnerada, pues su obra, junto a la de Francisco Narváez, Víctor Valera y Jesús Soto, ubicada en el llamado Paseo Ciencias de Maracaibo, fue destruida y convertida en chatarra; pero luego recobró su fuerza al emprender la lucha por un espacio para el encuentro de la cultura.

Ya la estructura metálica del viejo mercado era lugar para cumplir con la programación del Centro Popular de la Cultura, creado por Lía, la cual cesó en 1982. Entonces levantó un manifiesto y peregrinó junto a otros cultores, para convertir a ese viejo y olvidado mercado en el ente cultural que se convirtió en ícono del Zulia.

"Mucha gente no creyó, unos le decían que estaba loca, que cómo un edificio tan viejo, cómo a un mercado lo iba a convertir en un museo, en un teatro, que quién iba a ir a un espacio para el arte y la cultura en el centro de la ciudad", recordó Pachano Olivares, quien acompaña a Lía desde entonces en sus andanzas de la promoción cultural.

El 4 de noviembre de 1.993 con una muestra expositiva de más de 100 artistas zulianos fue inaugurado el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez (CamLB) que fue presidido ad honorem por la artista hasta el 2015, año en el que puso su renuncia al gobernador Francisco Arias Cárdenas, decisión que tomó para disfrutar de su hijo, nietos y bisnietos en su ciudad natal.

"Ella sigue pendiente del Centro de Arte de Maracaibo y siempre pregunta: ¿cómo está la marea, alta o baja?, ¿cómo está el personal? (...) Está pendiente de todo, hasta de la programación", expone Pachano Olivares, quien la define como una constructora de ciudadanía.

Manifestó que la creadora, quien este sábado 5 de agosto cumple 87 años, defendió su labor ad honorem y nunca dejó que el centro cultural ni el Gobierno regional le pagara un bolívar por su labor.

El 5 de junio de 2015 puso su renuncia y en diciembre de ese año el gobernador Arias Cárdenas quiso tener una deferencia con ella y le entregó un cheque diciéndole que eran los aguinaldos que el Zulia le tributaba.

"Al salir de residencia oficial, sacó el cheque de su cartera y me ordenó que fueran repartidos a partes iguales entre los trabajadores del CamLB. Esa es Lía y así se hizo", contó el hoy presidente de este espacio cultural ubicado en la Plaza Baralt de la capital zuliana.

Maracaibo celebra este sábado el cumpleaños número 87 de su hija predilecta, quien entró a su corazón por el Lago, desde donde se visualiza su más grande creación.