Caracas, 28 Nov. AVN.- La primera sala del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil rechazó de manera unánime las apelaciones presentadas por los abogados defensores de Jair Bolsonaro y ratificó la condena de 27 años y tres meses de prisión por el intento de ruptura institucional ocurrido tras los comicios de 2022.
De acuerdo con Prensa Latina, con el exmandatario bajo detención preventiva, su equipo legal enfrenta un panorama restringido, después de que todas las apelaciones ordinarias fueran desestimadas y la sentencia comenzara a aplicarse de forma efectiva.
Los representantes de Bolsonaro, de 70 años, presentaron en un inicio diversos recursos y solicitudes aclaratorias, en las que cuestionaron la acumulación de imputaciones y señalaron posibles fallos procesales, refiere la nota.
Esa decisión clausuró la posibilidad de seguir usando los mecanismos convencionales de defensa, dejando a Bolsonaro recluido en una dependencia de la Policía Federal instalada en la capital. Durante un breve período, los abogados intentaron apoyarse en el voto del ministro Luiz Fux, quien fue el único integrante del panel que se pronunció a favor de la absolución del expiloto del Ejército.
Con ese argumento, la defensa buscó reabrir el análisis en el pleno del tribunal, aunque la maniobra terminó bloqueada. De acuerdo con la jurisprudencia del STF, los votos divergentes solo generan efectos cuando existen al menos dos posiciones disidentes dentro de una misma sala, lo cual no ocurrió en esta ocasión, ya que Fux fue el único en contrariar el criterio del relator, Alexandre de Moraes.
Uno de los expedientes judiciales más significativos de la historia
En este nuevo contexto, el equipo jurídico del dirigente ultraderechista examinó vías extraordinarias, entre ellas alegatos por supuestas vulneraciones constitucionales o pedidos de medidas cautelares que posibilitarán un régimen más flexible de cumplimiento, como prisión domiciliaria por motivos de salud o edad.
No obstante, la probabilidad de que tales solicitudes avanzaran se mantuvo incierta y dependió de cómo la corte interpretara la severidad de los hechos y el comportamiento del exgobernante. La situación se agravó cuando Bolsonaro alteró su tobillera electrónica mientras cumplía arresto domiciliario, lo que llevó al STF a ordenar su traslado inmediato a una instalación policial para continuar la pena bajo control directo, generando nuevas complicaciones para su defensa.
Especialistas en derecho evaluaron que, aunque aún quedaran recursos excepcionales, las opciones reales de revertir de manera significativa la sentencia resultan mínimas. Mientras tanto, los abogados del expresidente conservan la expectativa de obtener beneficios de carácter humanitario o autorizaciones especiales.
Dentro de este escenario, el proceso contra Bolsonaro se consolidó como uno de los expedientes judiciales más significativos de la historia contemporánea de Brasil, y la atención pública permanece puesta en la manera en que el STF administrará las últimas alternativas legales del exmandatario, cuya condena ya se encuentra en plena ejecución.
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