Caracas, 08 Jun. AVN.- Ante la accidentada topografía de Caracas, se recomienda limpiar canales en viviendas de ladera y evitar vías cercanas a taludes para mitigar el riesgo de deslizamientos por lluvias.
La topografía accidentada de la capital venezolana y la saturación progresiva de sus suelos determinan el mapa de riesgos ante la temporada lluviosa.
Según los registros históricos de emergencias entre los años 2020 y 2025, la vulnerabilidad de la ciudad se manifiesta principalmente a través de deslizamientos de tierra, desbordamientos de cauces y fallas estructurales en el sistema de drenaje urbano.
El factor determinante del peligro en la urbe es el punto de saturación, el cual se alcanza tras tres días consecutivos de precipitaciones y facilita los movimientos de tierra incluso después de que ha escampado.
El desbordamiento de las quebradas que descienden del Parque Nacional Waraira Repano representa una de las amenazas hídricas más constantes para los ciudadanos. La quebrada Caroata destaca por su impacto histórico en los sectores de Catia y Agua Salud, mostrando un comportamiento impredecible durante lluvias de alta intensidad.
Por su parte, la quebrada El Valle afecta de forma recurrente a las comunidades de Los Rosales y Santa Mónica, provocando interrupciones totales del tránsito en la vía Valle-Coche. En los sectores bajos de Petare, como El Llanito y La Línea, el río Guaire suele alcanzar niveles críticos que impactan directamente a las viviendas construidas en sus márgenes.
La inestabilidad de los terrenos genera la mayor cantidad de emergencias habitacionales en las zonas donde predomina la autoconstrucción sin drenajes adecuados. En la parroquia Sucre, sectores como Gramoven, Federico Quiroz y la Carretera Vieja Caracas-La Guaira registran colapsos estructurales por la fragilidad de los taludes.
Esta situación se repite en Antímano y Caricuao, específicamente en Santa Ana y las laderas adyacentes a la Autopista Francisco Fajardo, donde el desprendimiento de lodo y rocas suele obstruir las vías principales. En la parroquia La Vega, los sectores altos y la zona de Los Mangos mantienen un riesgo latente de deslizamientos rotacionales.
En las áreas planas de la ciudad, la acumulación de desechos y la insuficiencia de los sumideros provocan anegaciones severas que paralizan la movilidad urbana.
Los niveles inferiores de la Avenida Libertador y las zonas de Altamira y Los Palos Grandes son puntos críticos donde el agua acumulada suele atrapar vehículos. El Distribuidor Altamira permanece como un hito histórico de inundación que corta la comunicación entre el este y el oeste de la capital.
Para mitigar estos riesgos, se sugiere a la ciudadanía mantener los drenajes y canales de las viviendas libres de sedimentos y reportar cualquier agrietamiento en suelos o paredes que pueda indicar inestabilidad en el terreno.
En materia de vialidad, se recomienda evitar el tránsito por pasos a desnivel y zonas cercanas a taludes pronunciados durante tormentas intensas, priorizando la seguridad ante la posibilidad de desprendimientos repentinos.
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