Caracas, 06 Ago. AVN.- Brasil - La Federación de Industrias del estado de Minas Gerais (sudeste brasileño) realizó una estimación que prevé un eventual desempleo de hasta 146 mil puestos de trabajo en Brasil para los próximos dos años, todo esto debido a que desde hoy entró en vigor un arancel del 50 % impuesto por Estados Unidos sobre mercancías brasileñas.
Aunque el impacto apenas comienza a manifestarse, ya se perciben señales negativas en diferentes ramas productivas, lo que motivó una respuesta inmediata tanto del sector privado como del Gobierno federal, según reportó la agencia Prensa Latina.
El conjunto de medidas arancelarias impulsadas por Washington impactó directamente a áreas estratégicas como la metalurgia, fabricación de maquinaria, producción de calzado, industria maderera y alimentos industrializados.
Frente a la nueva realidad, las industrias brasileñas comenzaron a calcular pérdidas mientras el Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva impulsa acciones para ampliar el acceso a otros mercados y reducir los perjuicios.
El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios comunicó que aceleraría acuerdos comerciales con países de América Latina, África y Asia. Simultáneamente, entidades empresariales y cámaras de comercio organizan ruedas de negocios con el fin de encontrar nuevas oportunidades de exportación.
"Un golpe duro, pero también una señal de alarma. Brasil no puede depender de un solo mercado, especialmente de uno volátil como el estadounidense", afirmó Júlia Nogueira, directora de relaciones internacionales de la Confederación Nacional de la Industria.
Ante las exigencias del empresariado, el Gobierno federal reveló programas de financiamiento específicos dirigidos a firmas exportadoras perjudicadas, además de apoyo técnico para adecuar su producción y facilitar su entrada a nuevos mercados internacionales. Aun así, expertos advierten que dichas iniciativas deben implementarse rápidamente para evitar una oleada de quiebras y despidos.
La decisión de la administración estadounidense, impulsada en el contexto del segundo mandato del presidente Donald Trump, se enmarca dentro de una política proteccionista más amplia. Algunos analistas interpretan esta medida como un intento de ejercer presión sobre aliados comerciales y preservar empleos locales en plena contienda electoral legislativa en Estados Unidos.
La diplomacia brasileña optó por una actitud cautelosa, pero no descartó la posibilidad de presentar una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio si no se alcanzaba una solución negociada.
Trump asoció públicamente los aranceles con Brasil al juicio que enfrenta su aliado político, el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, acusado de haber intentado un golpe de Estado tras las elecciones del 2022.
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