Caracas, 17 Sep. AVN.- El martes reapareció en el estadio Olímpico de Tokio con un vuelo de 14.49 m, la reina del salto venezolana, Yulimar Rojas, un menor de lo acostumbrado estándar de 15 o más metros para demostrar que ya puede correr a voluntad, pisar firme y saltar en busca de recuperar el tiempo perdido.
Dos años de ausencia de las competencias, lejos de su habitat natural de la pista de aproximación, el cambio de pie para volar hacia la fosa de arena, Rojas, con su acostumbrada alegría fulgurante, y el deseo de seguir extendiendo el reinado absoluto en el salto triple.
“La lesión me enseñó a escuchar mi cuerpo, a valorar mi salud y a comprender que la verdadera victoria no está solo en competir, sino en levantarse una y otra vez. Voy a disfrutar mucho volver y ya estar acá en Tokio es un gran logro, estoy feliz”, dijo en declaraciones a la fundación que lleva su nombre.
Desde 2016, cuando "la reina del salto" conquistó su primer título internacional en el Mundial Bajo Techo de Oregón, Portland, dejando una única huella de 14.41 metros, Yulimar irrumpió como la estrella que iluminaría el salto triple en los siguientes años.
Su fulgor solo se vio opacado en los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando tras un soberbio brinco de 14,98 la colombiana, Caterine Ibarguen, ofreció su último acto de resistencia para impedir que Yulimar obtuviera el oro al volar hasta los 15,17 m.
Fue la única derrota olímpica y mundial que sufrió la caraqueña criada en Anzoátegui en su camino a convertirse en la más grande triplista de la historia del atletismo.
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