Caracas, 01 Abr. AVN.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, realizó un llamado a todas las instituciones eclesiásticas del país para que, desde la fe, se sumen a un proceso de encuentro nacional orientado a sanar heridas y corazones. La funcionaria instó a dejar de lado la intolerancia y a permitir que el amor, la convivencia y el reencuentro prevalezcan sobre las diferencias. Según sus declaraciones, estos elementos son fundamentales para alcanzar una vida en paz, armonía y hermandad que garantice la felicidad de la nación.
Estas afirmaciones se produjeron en el contexto de las festividades de Semana Santa, específicamente durante la tradicional procesión del Nazareno de San Pablo en la Basílica de Santa Teresa, en Caracas. Rodríguez informó que el templo se encuentra preparado para recibir a la feligresía, en lo que describió como una congregación de devoción y espiritualidad. Durante su intervención, manifestó que mantiene oraciones diarias por la unión de las familias venezolanas.
La autoridad insistió en la importancia de que todas las iglesias participen activamente en la construcción de un clima de tranquilidad. Expresó que el objetivo de las oraciones en este período litúrgico es aliviar las dificultades que atraviesa el país, utilizando la figura religiosa del sacrificio para ilustrar la búsqueda de un alivio en las tensiones nacionales. Mencionó que el propósito es permitir que Venezuela se desarrolle en un ambiente de calma y comunión.
Finalmente, Rodríguez señaló que la búsqueda de un destino común debe estar vinculada a la defensa de la patria, el honor, la identidad, la independencia y la libertad de la nación. La presidenta encargada concluyó que la meta de estas acciones es lograr que la sociedad venezolana pueda convivir en un marco de respeto mutuo —independientemente de las posturas individuales— con el fin de asegurar la estabilidad y el bienestar general del pueblo.
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