Clases postsismo

Por: Antonio Núñez Aldazoro

Insisto. No solo la educación, en todos sus niveles y modalidades, sino también el mundo, tal como lo conocemos, se está transformando de manera vertiginosa. ¿Están los docentes universitarios preparados para enfrentar los cambios que experimentamos como civilización? Es una pregunta con una respuesta casi imposible de responder. Pero más complejo aún es interrogarnos: ¿Están listos para ayudar a sus estudiantes afectados emocionalmente debido a hechos violentos que generan estos cambios?

Algunos dirán que no es tarea del docente universitario ocuparse del estado emocional de sus discípulos. Sin embargo, es ineludible enfrentar una situación de aula fuertemente marcada por un evento de conmoción colectiva y que, por tanto, afecta a cada uno de sus estudiantes y determina el éxito o fracaso de la experiencia pedagógica.

Hace tiempo comentamos el caso del profesor de la Universidad de Nueva York que fue suspendido en agosto de 2023 como consecuencia del reclamo de un grupo de estudiantes, dados los altos niveles de exigencia del educador en pleno proceso de normalización luego de la pandemia del covid-19. La institución optó por la expulsión, pues el docente no fue empático con la situación de conmoción mundial que acaba de ocurrir.

En Venezuela, solo en el año 2026, hemos experimentado eventos que han significado un reto para los profesionales de la enseñanza, pues estos han enfrentado retornos a las aulas muy complicados debido, precisamente, a la afectación emocional de las y los estudiantes, luego de hechos de conmoción nacional.

El ataque militar de los Estados Unidos en suelo venezolano del pasado 3 de enero estremeció no solo la ciudad de Caracas y otras poblaciones cercanas, sino que también afectó profundamente la psique de la población, incluida la juventud universitaria. Esto implicó también un desafío para los docentes: dar luces a sus estudiantes para comprender un hecho tan complejo, cuyos efectos aún están por evaluarse.

Esta semana y la próxima, un gran número de estudiantes vuelven a las aulas universitarias de nuestro país luego del doblete sísmico del 24 de junio pasado. Muchos perdieron familiares, amigos, viviendas, enseres y mantienen vivo el recuerdo de un suceso catastrófico para ellos y para toda nuestra nación. Ante esto: ¿Estamos preparados los docentes universitarios? Quiero creer que sí.

*Artículo publicado originalmente en Últimas Noticias.

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