Caracas, 01 Jul. AVN.- Una semana después del doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio, el sector cultural del país —orquestas, teatros, galerías, colectivos artísticos y fundaciones— dejó de lado momentáneamente su actividad habitual para convertirse en engranaje logístico de la emergencia y, en paralelo, en una de las principales herramientas de contención emocional para los miles de niños y niñas que quedaron sin hogar.
El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, la organización musical más reconocida del país a nivel internacional, puso a disposición de la ciudadanía su sede de Quebrada Honda, en Caracas, para recibir agua potable, alimentos no perecederos, cobijas y sábanas destinadas a los damnificados.
En la misma capital, espacios de ocio y gastronomía como el Hard Rock Cafe de Los Palos Grandes se acondicionaron para acopiar además medicinas y ropa, mientras que el Trasnocho Cultural —uno de los centros de artes escénicas más activos de la ciudad— se asoció con la Fundación Velutini y la inmobiliaria Century 21 para habilitar un punto de recepción en el lobby del centro comercial Paseo Las Mercedes, con horario extendido y una línea telefónica de contacto directo para donantes.
A esta red se sumaron universidades con fuerte tradición cultural y artística, como la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Monteávila y la Universidad Metropolitana, que activaron brigadas de voluntariado y centros de acopio en sus propios campus, canalizando tanto insumos como recursos económicos para sostener la logística de estudiantes, ingenieros y personal médico desplegado en la zona de desastre.
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura formalizó su participación en la Ruta de la Esperanza como una iniciativa conjunta con la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, con el objetivo declarado de transformar el miedo colectivo en solidaridad desde los campamentos transitorios.
A través de la Misión Cultura, el despacho instaló la jornada "Arena Creativa" en el Complejo Guayana Esequiba, en la parroquia San Bernardino de Caracas, un espacio abierto a niños, niñas y adolescentes provenientes de La Guaira y de distintas parroquias caraqueñas afectadas por el sismo.
Según detalló el Ministerio, la actividad busca mantener a los menores ocupados en experiencias positivas que les permitan procesar lo vivido en un entorno seguro, bajo la premisa de que la infancia elabora el trauma de forma distinta a los adultos.
El despliegue comenzó el viernes 26 de junio en la plaza de La Moneda del Banco Central de Venezuela, con brigadas culturales que continuaron su recorrido durante el fin de semana, y en esta primera etapa se concentra en comunas caraqueñas afectadas y en los Centros de Resguardo de Personas en Riesgo de la capital, con miras a extenderse progresivamente a otras regiones del país.
El Ministerio precisó que la programación es ejecutada de forma voluntaria por una amplia diversidad de agrupaciones e individualidades artísticas, que van desde cultores y creadores hasta miembros de la comunidad en general.
Artistas en solidaridad
Más allá de la habilitación de espacios físicos, figuras del entretenimiento venezolano e internacional convirtieron sus redes sociales en canales de coordinación humanitaria. El director de orquesta Gustavo Dudamel anunció que trabaja en un plan de solidaridad internacional para el país, mientras que artistas como Carlos Baute, Danny Ocean, Lele Pons, Catherine Fulop y Ricardo Montaner compartieron información sobre refugios, centros de acopio y listados de personas hospitalizadas, con el fin de facilitar la localización de familiares desaparecidos.
Otras figuras del ámbito musical latinoamericano e internacional —entre ellas Franco de Vita, Ricky Martin, Shakira, Chayanne, Maluma, Rubén Blades y la agrupación Rawayana— emitieron mensajes de solidaridad y promovieron donaciones a organizaciones como la Cruz Roja Venezolana, Cáritas Venezuela, Save the Children y Médicos Sin Fronteras. Rawayana, además, suspendió presentaciones programadas en señal de respeto.
El arte como herramienta terapéutica
El componente cultural de la respuesta humanitaria no se limitó a la logística de insumos. En La Guaira y Caracas, autoridades y organizaciones comunitarias activaron la denominada Ruta de la Esperanza, un programa que combina intervención artística y comunitaria para brindar contención emocional a niños, niñas y familias afectadas.
La iniciativa recurre al juego dirigido, la expresión artística y el contacto social seguro en espacios públicos como herramientas terapéuticas, con el objetivo de que los menores puedan canalizar emociones y manifestar miedos sin necesidad de verbalizarlos.
Según el vicepresidente sectorial para el Socialismo Social y Territorial, Héctor Rodríguez, el programa atiende ya a distintas comunas caraqueñas y a los centros de resguardo de la capital, con planes de expansión hacia otras regiones del país.En La Guaira, precisó, se activaron diez campamentos temporales en escuelas e instalaciones deportivas, incluido uno destinado exclusivamente a la atención de menores no acompañados.
A esta labor se sumó FUNDANA (Fundación Amigos del Niño Abandonado), organización con 35 años de trayectoria en protección infantil en Caracas, que activó apoyo psicológico remoto y gratuito para familias afectadas, además de recaudar insumos en Venezuela y en Miami.
La dimensión del reto fue subrayada este miércoles por organismos internacionales. Plan International advirtió que la respuesta humanitaria debe priorizar desde el primer momento la protección de la niñez, con espacios seguros y diferenciados, apoyo psicosocial y mecanismos de reunificación familiar, ya que la infancia suele perder los espacios que normalmente la protegen durante una emergencia y queda expuesta a la carga emocional de los adultos.
La organización precisó que ya distribuye kits de higiene y ofrece apoyo psicosocial en escuelas y comunidades de dos estados del país. Según cifras de UNICEF citadas por Plan International, unos 680.000 niños y niñas se encuentran entre los 1,8 millones de personas que actualmente requieren asistencia humanitaria en Venezuela.
UNICEF, por su parte, ha insistido en que la creación de espacios seguros y la atención a la salud mental infantil son un componente crítico de la respuesta, aunque ha advertido que la crisis de financiamiento humanitario global limita la capacidad de sostener estos programas en el tiempo.
El balance de víctimas es de 1.943 fallecidos, más de 10.500 heridos, 6.461 rescatados con vida (desglosados por día), cerca de 19.861 personas que salieron con vida de la zona cero. Las cifras son preliminares y se actualizan a diario.
Actores del sector cultural anticiparon que, conforme avancen las labores de reconstrucción, más artistas, colectivos y fundaciones se sumarán a la respuesta, en momentos en que la atención psicosocial y los espacios seguros para la niñez se perfilan como una de las necesidades de mayor urgencia en la siguiente fase de la emergencia.
FIN/AVN/ PI/
© AVN - 2026








