La Voz Anglicana en Venezuela: Un Grito de Justicia contra el Imperialismo

En un mundo herido por la arrogancia de la ambición, la Iglesia Anglicana Venezolana alza su voz con la autoridad moral del Evangelio de Jesucristo nuestro Dios y Señor. No podemos callar cuando la soberanía de nuestra nación es amenazada.

​Desde la perspectiva de la Teología de la Liberación que pregonamos, el imperialismo no es solo un fenómeno político, sino una estructura criminal de pecado que se opone al Reino de Dios. Cuando una nación, en su búsqueda de control y riqueza, intenta someter a otra con sanciones, guerra económica, bloqueos y amenazas militares, comete el terrible pecado de la  idolatría. El dinero y el poder se convierten en dioses falsos, y los más vulnerables como siempre: los pobres, enfermos y niños, son sacrificados en sus altares.

​La amenaza militar contra Venezuela en el Caribe: Un pecado de guerra

​Como pastores, alzamos nuestra voz para denunciar la amenaza militar del imperio estadounidense en el mar Caribe. El despliegue de buques y submarinos nucleares de guerra, bajo el pretexto de la "seguridad" o la lucha contra el "narcoterrorismo", no es sino un acto de agresión que busca doblegar a nuestra patria por la fuerza para hacerse de nuestros recursos.

​Recordamos la profecía de Isaías: "¡Ay de los que dictan leyes injustas y de los que escriben decretos opresivos, para negar la justicia a los desvalidos y robarles el derecho a los pobres de mi pueblo!" (Isaías 10:1-2). La presencia militar en nuestro mar es una manifestación de esta injusticia, un intento de imponer la voluntad de un imperio sobre la autodeterminación de un pueblo.

​La paz: Justicia y dignidad

​El Evangelio nos llama a ser pacificadores, pero la paz de Cristo no es la paz de la pasividad ante la opresión. La paz que Jesús nos enseña es la que se construye sobre la justicia y la dignidad. Defender la soberanía de Venezuela es un acto de fe y resistencia profética contra aquellos que buscan robar nuestros recursos energéticos.

​La autodeterminación es un regalo de Dios para cada nación, un derecho sagrado a forjar su propio destino. Negar este derecho mediante la injerencia o los bloqueos es negar la imagen de Dios en el pueblo venezolano. Por eso, la defensa de la patria es un acto de justicia revolucionaria, un grito de liberación y un acto de dignidad como gente de Dios.

​Un llamado a la conversión

​Exhortamos, al actual inquilino de la casa blanca y sus secuaces a deponer toda pretensión de hegemonía imperial sobre Venezuela. La grandeza de una nación no se mide por la fuerza con que impone su voluntad, sino por la capacidad de construir puentes de justicia y de paz. Las sanciones y las presiones asfixiantes solo alimentan el resentimiento y alejan la posibilidad de una paz duradera.

​Que el amor de Cristo, Príncipe de Paz, ilumine a quienes gobiernan, y que reconozcan que el dominio no engendra grandeza, y que la verdadera autoridad se ejerce en servicio y solidaridad con todos los hijos de Dios habitantes de este hermoso planeta. Amén.

Rt Revd. Gabriel Henríquez ✠

Obispo y Vicario General de la iglesia Anglicana del Caribe y la Nueva Granada en Venezuela.

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