Caracas, 13 Jul. AVN.- En el sector Curubal bajo, parroquia Tucaní del estado Mérida, la Alianza Científico-Campesina está logrando un avance significativo en la producción de cacao criollo. Esta iniciativa conjunta, que une el conocimiento ancestral de los productores con la experticia de la investigación científica, busca fortalecer uno de los rubros agrícolas más emblemáticos de Venezuela.
La ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, informó que hace un año se inició un estudio piloto en la unidad de Producción “La Esperanza”, gracias a la colaboración de investigadores del Centro de Agricultura Tropical del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Este proyecto forma parte del Plan de Ciencia y Tecnología para el Fortalecimiento del Cacao, una acción enmarcada en la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, impulsada por el presidente Nicolás Maduro.
Seguidamente, el municipio, que cuenta con 500 hectáreas dedicadas al cultivo de cacao, ha visto cómo nuevas familias productoras se incorporan al plan, beneficiándose directamente de la entrega de plántulas fortalecidas. Además, se distribuyeron más de 700 plántulas a otros productores de la zona y a una unidad educativa, extendiendo así el impacto de la iniciativa.
Además, los resultados preliminares de este esfuerzo son alentadores. Se observa el crecimiento de plantas de cacao que se mantienen libres de enfermedades y muestran una alta resistencia a las condiciones de la nueva realidad climática. Este éxito inicial valida la pertinencia de la investigación y la aplicación de métodos innovadores en la agricultura.
En este sentido, la ministra Jiménez destacó el papel fundamental de los productores y productoras merideños, reconociéndolos como "parte esencial de esta labor" debido a su profundo conocimiento de la tierra, sus ciclos, debilidades y fortalezas. A su vez, resaltó el acompañamiento de los científicos, quienes demuestran que es posible producir cacao criollo utilizando "técnicas amigables con el ambiente, con bioinsumos y sin uso de químicos que afectan tanto al suelo, como a los productores y a los consumidores".
Finalmente, se informó que la recuperación cacaotera ha facilitado el cruce de cacao porcelana rojo y de porcelana verde, lo que está generando cacao criollo de alta pureza. Esto se logra mediante el empleo de semillas de calidad certificadas, fortificadas, biotizadas y micorrizadas, reafirmando el compromiso con una "Ciencia para la vida" y una producción sostenible.
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